Auto publicación con pesadilla incluida (Relato corto)

Durante la noche doy vueltas en la cama, mientras pienso cómo me irá en la venta de la nueva publicación. «Y ¿si alguien quiere devolverla… y si se pierde en el camino…? …». El cansancio termina por vencer mi angustia. Con estas preguntas las imágenes del sueño no tardan en llegar.

Luego el tiempo transcurre en blanco, hasta que el sonido persistente del móvil me obliga a contestar. Escucho desde el otro lado del teléfono a una voz de reclamo que habla rápido:

—En las páginas diez y catorce de mi pedido se borraron algunas palabras. Algo parecido le ocurre a la publicación que compró mi amiga, no tiene el segundo párrafo de la página cinco. Díctame las frases que necesito. Después te paso con ella para que le digas lo que le falta. Puedes comenzar, ya que tengo el boli en la mano.

De inmediato busco lo que me pide para dictarle con precisión. Me pasa a su amiga, hago lo mismo.

Antes de recuperarme del impase, el móvil vuelve a sonar. Son más personas con quejas parecidas, pero lo curioso es que a cada uno le faltan diferentes partes: algunas son palabras, en otras son párrafos enteros y hay quien no tiene algún dibujo. No paro de atender los reclamos, de dictar lo que falta, de volver a dibujar las imágenes que no llegaron y en un momento de lucidez pienso «Seguro que lo que sustrae esos contenidos es un virus en la oficina de correos. Voy a averiguar».

A los pocos minutos entro a la oficina y pido hablar con el encargado. Cuando por fin me atiende, explico lo que ocurre:

—Buenos días, vengo porque los        ,        que he hecho llegaron                                  a su                        ;                         errores                            favor                       .             

A lo que en tono amable el empleado responde:

—Nosotros           ,         . Es la         , …,          . Gracias                         .

Salgo con la extraña sensación de no haber hablado completo y de que el encargado no me ha oído bien. Por otro lado hay partes que no recuerdo, no sé si las escuché o se me olvidaron al salir. La angustia se apodera de mí y con una zozobra creciente me despierto sudando.

Son las cuatro de la mañana, me lavo la cara, voy a la cocina para tomar agua y Julio me acompaña. Él se siente en la obligación de seguir mis pasos cuando me despierto, supervisa mis movimientos. Para no perder la costumbre y mantenerse en forma me pide su pre-desayuno, aún con los ojos medio cerrados lo sirvo. Las fuertes palpitaciones de mi agobiado corazón me obligan a echarme en el sofá.


Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

2 comentarios sobre “Auto publicación con pesadilla incluida (Relato corto)

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