Carmen M. Sosa: Una vida juntos (14)

Tiempo estimado de lectura: 10min 0sec.

Los planes de Carmen M. Sosa y Manuel se alteran, las circunstancias los lleva a enfrentar una vida en común sin haber concretado sus proyectos. Improvisan, aunque esto no les arrebata la alegría de estar juntos. Deciden afrontar el futuro con optimismo.

Carmen M. Sosa ya no tiene contacto con su familia. Los padres de Manuel han sido más discretos al manifestar sus deseos: «Deben casarse. Celebrar el matrimonio con una buena fiesta, como debe ser»

«Los dejamos solos para que reflexionen» fueron las últimas palabras que, a manera de despedida, dice el padre ante el movimiento de cabeza de la madre para afirmar lo dicho por su marido. La puerta se cierra detrás de ellos para desaparecer de sus vidas al comprobar que la celebración que los padres de ambos ansiaban no estaba en el deseo de la pareja, así que ellos también se alejan. Carmen y Manuel se quedan huérfanos por partida doble: de padres y de suegros.

Pasan los días y la rutina se apodera de los jóvenes, que sin el apoyo ni mesadas familiares deben controlar sus gastos. Manuel debe coger más turnos en el trabajo y ella pasa todo el día sola. Carmen continúa con sus actividades de soltera: las labores propias del hogar, la búsqueda infructuosa de trabajo, participar en el chat classromm7, practicar ajedrez. Ya no va al café de costumbre, no necesita «hacer tiempo», puede llegar a su casa en el momento que lo desee.

Al principio, la soledad fue su aliada al alejar los alaridos de sus hermanos en esa extraña capacidad que tienen para comunicarse. Entusiasmada por las posibilidades que se ofrecen en su nueva vida intenta conversar con los vecinos, hacer amigos. Los saluda, es atenta, pero ellos tan solo preguntan de manera incisiva sobre el por qué de la repentina mudanza con el novio «¿Será que están en la dulce espera…?» «Un niño siempre es bien recibido…» Ante las negativas de Carmen de hablar de su vida privada, se molestan. Al verla pasar, miran para otro lado, no la ven o no la reconocen, alguno que otro despistado o sin tiempo de desviar la mirada responde el saludo con algún movimiento de cabeza, sin dirigirle la palabra.

Sin embargo Carmen M. Sosa no es de las que abandonan sus sueños o mandan de paseo a su imaginación. Decide realizar algunos cambios para añadir otros matices a su vida y a la nueva casa «Hacerla más acogedora» le dice a Manuel, a quien le parece una buena idea e incluso aporta un par de ideas que no ha realizado antes por falta de motivación: Se plantean elaborar una pintura en la pared, en una columna que está en medio del salón sin aparente lógica. Lo primero que se les ocurre es un tablero de ajedrez, pero después de pensarlo deciden que en el fondo serían cuadrados en blanco y negro, eso se vería muy raro, necesitan algo neutral, más orgánico. Comienzan a buscar motivos que puedan pintar sin mayores problemas y se encuentran con varios dibujos de hojas de la planta Monstera deliciosa.

—Las conocía como Costillas de Adán —dice Manuel con aires de conocedor. A ambos les encanta la idea, es una hoja muy hermosa. Carmen se encarga del diseño del mural y una mañana compra los materiales necesarios. Deja todo dispuesto.

Al llegar Manuel del trabajo tienen una cena rápida, interrumpida con discusiones sobre cómo realizar la pintura. Entre bromas y con dedicación se ponen a ello hasta altas horas de la noche. Les lleva varias semanas. Una vez terminada se sienten orgullosos del resultado por lo que deciden efectuar una pequeña celebración para inaugurarla.

El entusiasmo llenó su lista de invitados: Montse, los amigos comunes a la pareja del chat classromm7 que deseaban conocer en persona y algún que otro compañero del trabajo de Manuel. Los invitados se mostraron entusiasmados con la idea, pidieron fotos y detalles. La pareja complacida indica que todo será revelado la noche de la celebración.

Contrario que a Carmen, el barrio aprecia a Manuel. Así que él insiste en invitarlos para la celebración del «gran mural». De inmediato la barriada se muestra interesada. Los que antes ignoraron a Carmen le vuelven hablar, la detienen en la calle para preguntar y hasta hay quien se atreve a tocar su puerta para obtener información de primera mano: «¿Qué pintaron?», «¿Cómo lo hicieron?», «¿de quién fue la idea?»

La noche de la reunión Manuel llega más temprano para ayudar con los preparativos. Han comprado algo de vino, preparado aperitivos variados y luego de arreglarse de manera informal esperan a los invitados.

Transcurren varias horas, el silencio en la calle es inusual. Al cabo de un largo tiempo de espera la pareja comprende que la fiesta se transformó en una celebración privada. Cenan entre bromas y aunque se divirtieron mucho, ambos presienten que así serán sus días futuros, llenos de celebraciones privadas en donde tan solo van a estar presentes ellos dos.

Hasta el 10 de diciembre

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Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

8 comentarios sobre “Carmen M. Sosa: Una vida juntos (14)

  1. Hay personas que no sé por qué siempre tienen cosas en contra y cosas que no merecen. La vida es un tanto justa en ocasiones.
    Como hace poco que vengo, desconocía esta historia pero veo que va por capítulos.
    Gracias por compartirla.
    Un beso.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola magadeqamar. Carmen M. Sosa es un personaje de mi novela Malas Decisiones y me pareció interesante desarrollar ese personaje de forma individual porque me parece interesante su historia. Un abrazo 🐾

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