A propósito de: El cuento de la criada (serie, 2017)

Continuando con la reflexión sobre el arte como entretenimiento y la burbuja que nos construimos “a la carta”, pienso que realmente el arte no ha vuelto a la manera renacentista, sino de otra forma muy diferente. Otros hilos mueven a la industria del entretenimiento, demandando más contenidos por una parte y abriendo otro tipo de puertas a los que quedan fuera de nómina y se atreven. El resultado es un mercado saturado con unos y otros al borde de dejar de lado sus propuestas para ser interpretes al servicio de la publicidad, incluso la ideológica, me gustaría pensar que de forma inconsciente.

La mayor parte del tiempo nos encontramos con grandes producciones en donde el mensaje se convierte en complaciente, pierde su esencia de propuesta y gana en publicidad, pasando de audaz a obra maniquea y tramposa, que manipula al espectador/consumidor con la intención de que se afecte de determinada manera.  Existen muchos ejemplos de ello, se me antoja hablar otra vez de la  narración de ciencia ficción distópica El cuento de la criada.  No trato de hacer una apología de la novela ni un libro vs serie sobre ella, sino hacer un ejemplo de la paradoja detrás del entretenimiento; de cómo se le da al público lo que supuestamente quiere y este lo acepta porque se supone que es lo que debería querer (y así todo es supuestamente más fácil para todos) 

El momento de reivindicarla

Bruce Miller (Los 100) es el creador, guionista y productor ejecutivo de esta adaptación televisiva de la novela de 1985. Curiosamente, existe una adaptación previa cinematográfica de 1990, que estuvo protagonizada por Faye Dunaway, Robert Duvall y Natasha Richardson y también hubo una versión operística. Tristemente, el libro había tenido en España al menos, un periplo desigual, con gran probabilidad por el hecho de estar escrito por una mujer y encima de origen canadiense. (ver nota completa)

Al ser llevada a la TV como serie pierde su propuesta rompedora (a pesar de estar bajo su tutela) y se convierte en un sombrío mensaje de una mujer “heroica”, que es capaz de enfrentarse solo con su voluntad a una sociedad dictatorial de hombres, cuando en realidad es una testigo (en la novela y película de 1990) y esto le da otra perpectiva, claro menos abanderada y más creible. Offred no deja de preguntarse cómo no fue capaz de ver lo que estaba comenzando, esto ya suena más familiar, de hecho en el libro hay una referencia al poema Ellos vinieron de Martin Niemöller. La novela nos pone en situacion sobre la fuerza del miedo al ser compartido y disfrazarse de iniferencia; las cosas suceden mientras miramos a otro lado. La serie pierde la oportunidad de ir al fondo haciendo de la pompa de jabón una burbuja con efectos preciosos. El problema es la adaptación, la propuesta, es como si trataran de hacernos olvidar que muchas personas de carne y hueso se han tenido que enfrentar a situaciones reales y no han podido hacerlo solas porque los intereses de la realidad circundante las han anulado. 

Por otro lado en la serie tampoco es cierto que todas las mujeres sean víctimas de la sociedad que se ha creado, las hay con poder como las tías (usando recursos visuales muy potentes como en La kapo) pero sin dejar claro su posicion de prisioneras. En el libro esto sí queda pasmado pero en la serie, que busca la fácil identificacion con la victima heroica, se lo pasan por alto. Por otro lado estan las esposas de los comandantes, que una vez más quedan sin fuerza a pesar de las magnificas actuaciones y lo bello de la fotografía en cada plano.

En palabras de su autora, se trata de “un relato imaginario de lo que sucede cuando ciertos no infrecuentes pronunciamientos sobre las mujeres se llevan a sus conclusiones lógicas” El asombrario & co

En varias de las escenas de “represión/subordinación la serie sobre todo ofende, y no presisamente por cruda o fuerte sino por irreal e improvable. Recuerdo una escena en particular cuando Defred con una mirada de reto se niega a obedecer una orden de la tía quien asombrada las envia a todas a sus casas sin tomar ninguna medida ante esa insubordinación, justo cuando en la escena anterior había castigado, con golpes demoledores, a otra de las criadas por haberse negado hacer lo mismo. Pequeñas contradicciones, que a mi modo de ver son incoherentes, tramposas y manipuladoras.  

También se nos muestran la otra cara de la moneda: La sociedad libre (México y Canadá) que se deja ver, la primera como una socia potencial y la segunda como un paraiso que se hace patente en una escena corta, pero no por ello menos patética, al regodearse en la fantasía que tienen algunos sobre los refugiados. Es curioso que al hablar de los que están llegando a sus tierras se afirme, con una xenofobia contenida dentro de lo políticamente correcto, que estos son atendidos con una consideración desbordada, mejor que a los nativos del lugar. Si nos quitamos las gríngolas y vemos las noticias de diferentes países nos vamos a sorprender que todos dicen lo mismo y el problema se enfoca, de forma velada o directamente desde el mismo ángulo. Creo que en la serie se ha perdido una gran oportunidad para mostrarnos la realidad sobre este tema, menos bonita y más acorde con este drama real.  Es deplorable cuando  vemos llegar a Moira al país “libre” y la atienden ubicándola en un apartamento, le regalan dólares, teléfono y la ponen en contacto con su amigo (el esposo de Defred). Un poco la fantasía no está mal pero… bueno es cilantro, pero no tanto.

Nuevamente la serie me defrauda al ver cómo se regodean en la fantasía infantil de aquellos que han elegido ignorar la realidad circundante y vivir su propia burbuja políticamente correcta del “soy bueno y diferente”.  Otra vision del mismo tema y misma autora, en donde el personaje principal no es presentado como victima ni victimario es Alias Grace, miniserie menos vistosa en lo estetico y  más valiente incluso, en donde la manipulacion no es hacia el espectador sino entre personajes.  Definitivamente esta serie a pesar de su despliege visual y de las actuaciones no es una serie que entretiene, sino que hace pasar el tiempo. 

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, 
porque yo no era comunista, 
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, 
guardé silencio, 
porque yo no era socialdemócrata 
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 
no protesté, 
porque yo no era sindicalista, 
Cuando vinieron a buscar a los judíos, 
no pronuncié palabra, 
porque yo no era judío, 
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, 
no había nadie más que pudiera protestar.”

Ellos vinieron, por Martin Niemöller

A propósito de: series que entretienen

A propósito de series que entretienen
Cuando las series comenzaron a producirse en la TV, lo hicieron repitiendo fórmulas de obras clásicas con la idea de entretener a toda la familia, con buenas actuaciones, muy bien dirigidas y toda la tecnología del momento, logrando acaparar la atención del público que ya tenía la costumbre de escuchar historias fragmentadas por las novelas que se difundían en la radio. El mensaje que estas series tenían era un toque de “enseñanza moral” para los espectadores, propio de la época.  

La  primera serie de éxito en Estados Unidos I Love Lucy (1951-1957) es una sitcom o comedia de situaciones que nos mostraba a Lucy Ricardo, una alocada esposa que trara de ayudar a su esposo, director de orquesta, a triunfar. La serie esta llena de escenas donde se tratan de manera cómica las diferencias entre ambas culturas dentro del concepto de “familia feliz” (Ricky era cubano mientras que Lucy estadounidense y la serie se desarrolla en New York). Luego empezaron a variar los temas,  como por ejemplo en la serie Alfred Hitchcock presenta (1955-1965)  que combinó historias cortas de suspenso, horror y situaciones sobrenaturales con todos los elementos del cine negro combinándolos con un toque de humor negro. Curiosamente en el epílogo, tras el final de la historia, reaparecía Hitchcock para exponer su lectura moral sobre o que acabábamos de ver.  Y con Bonanza (1959-1973) se alargo la duración, fue la primera serie de televisión de una hora que fue grabada en color, además rompió con el patrón tradicional de “familia” aunque seguina siendo “felices” y continuaba dentro del esquema de capitulos con moraleja. Este western atípico estaba compuesta solamente por hombres: un patriarca viudo y sabio quien tenía tres hijos biológicos, cada uno de ellos de una esposa distinta, y un cocinero de la familia quien era un inmigrante chino. Cabe destacar que desde las primeras series norteamericanas están apareciendo personajes de diferentes nacionalidades integradas a la trama de manera natural, no así con los afroamericanos quienes hasta hace poco tenían “mercados y productos” separados para el tema televisivo y, aunque es otro tema, es interesante apuntar que en Bonanza su principal patrocinador fue la Chevrolet, sus diferentes modelos salían en las escenas y los actores a veces aparecían en las publicidades de sus vehículos.

 Después vinieron otras series que fueron aportando al entretenimiento otros temas que dieron pie a las que hoy en día disfrutamos, como por ejemplo The Twilight Zone (Dimensión Desconocida, como fue conocida en España, 1959-1964) que fue la primera de éxito dentro de la temática de ciencia ficción. Demostrándonos que nos podíamos divertir y plantearnos temas “profundos” al mismo tiempo dejando a un lado la temática de “familia feliz” y así hay una lista de temas y series con mensajes complicados estilo Lost (Perdidos, 2004-2010) con busquedas personales y viajes temporales o más simples pero efectivos tipo Breaking bad (2008-2013) en donde la realidad social y la capacidad humana para lograr un propósito se ponen a prueba. En todas estas series podemos apreciar una propuesta artística con conceptos que te obligan a reflexionar sobre algo, con excelentes argumentos, técnica y grandes actuaciones. Algunas de ellas pasaran a la historia como clásicos dentro de su género.

Sin embargo nos vemos inundados de sitcom y de otro tipo de contenido que son vulgares copias que no aportan nada nuevo, simplemente son para pasar el rato y como ya comente en la nota sobre El arte como entretenimiento, en estas últimas no podemos hablar de propuesta artística porque aunque técnicamente estén bien hechas carecen de lo básico en la obra de arte, que es la propuesta que nos hace reaccionar, y se limitan a repetir “formulas” y discursos que funcionan porque suenan a lugares comunes que todos reconocemos con la fantasia suficiente para que sea un ideal de “felicidad” compartido, así vemosa familias, amigos, compañeros de trabajo… todos felices dentro de una comedia e incluso tenemos la misma formula, pero sin risas enlatadas, con doctores, asecinos, abogados, policias, espias, agentes… (notece que ya no son familias) con amores imposibles envueltos en sus dramas y conflictos por lo general laborales.  

Haciendo esta entrada no pude resistirme a dejarles una lista de las 10 series que más me han gustado en toda mi historia de espectadora, he dejado a varias por fuera pero considero que estas son las mejores que he visto, por sus mensajes y realización:
Lost
Revolution
Yo Claudio 
Los 100
Breaking Bad 
3% 
Prison Break
Kung Fu
Dexter
Spartacus 
Alguna coincidencia con sus listas, alguna sugerencia? 

A propósito de: American Horror Story, Roanoke (serie, 2016)

La Carnicera American Horror Story Recuerdo con nostalgia aquellos personajes complejos que representaba Jessica Lange en las ya legendarias temporadas de American Horror Story. Hicieron que le temiéramos u odiáramos en cada uno ellos. Esta temporada todo el peso recae en Kathy Bates (Agnes Mary Winstead) que ya a demostrado de sobra ser una protagonista … Sigue leyendo A propósito de: American Horror Story, Roanoke (serie, 2016)

A propósito de: Narcos (serie, T1)

A propósito de Narcos
Cuando las circunstancias nos alcanzan: Lo que he visto, además de las excelentes,  es cómo en un grupo de personas pesa más la fascinación por el poder y el lujo desbordado en el que viven los poderosos y se entregan a sus órdenes despiadadas, cumpliéndose sin aparente conflicto aunque implique hundirse aún más en la miseria. Reseñas de 🎬 y 📺