Uy! b

En el trabajo, dentro del cubículo que comparte con Anier
Anier, sin desprenderse del móvil

🤦‍♂️ Has tardado mucho. Anier salió. Opción no disponible, sin embargo dejó una nota para Saturnino Segundo:

«Aunque no esté aquí hago tareas por las cuales nos pagan. Sea lo que sea que te pase, ánimo. Que seguro no es para tanto. Pero Saturnino, no descuides los informes. Céntrate en los temas que están atrasado… no seas 👻 jejeje »

🤷‍♀️ Será:

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índice



Cubículo que comparte con Anier. Ella (Venus) da órdenes por teléfono
Venus ordena

Se tranquilizó al pensar que podía confiar en ella, luego de haber compartido confidencias en el pasado. «Sabrá comprenderme, pero ¿escucharme?» se preguntó Saturnino Segundo al superar esos ojos color de miel que eventualmente se posaban en los suyos. Pestañeó para terminar su relato interrumpido por la musiquita metálica del teléfono móvil de ella: «mensajes importantes, perdona» dice ella, mientras hace gestos con la mano para animarlo a continuar. Saturnino Segundo habló rápido, deseaba desahogarse ante una Anier que lo escuchó con aparente atención. Su mirada vacilante, en realidad repasaba la lista de tareas pendientes. «Pareces un adolescente» comentó Anier con tono dulce, luego de una pausa que lo hizo dudar sobre si había sido escuchado o no. Restó importancia a las angustias de Saturnino Segundo continuó: «Ya eres un adulto, múdate a donde quieras y puedas» y esto último lo dijo al darle unas palmaditas en el hombro para que se calmara. Saturnino Segundo trató de ahondar en su explicación pero ella lo interrumpe:   

—¿Qué tiene de malo? Seguro que pronto consigues alquilar algo, alguna cosa que sea del agrado de ambos. Yo no puedo ofrecerte un lugar en mi casa… no es por Bram, sabes que lo adoro… pero está mi marido, las niñas… ya sabes… —continuó con un soliloquio sobre sí misma, sin enterarse de la verdadera angustia de Saturnino Segundo quien, cansado, guardó silencio. Anier da por terminada la charla y se retira con sus carpetas en mano «Me voy a realizar las tareas por las cuales venimos a este lugar» dijo con una amplia sonrisa y un guiño de ojos. Saturnino Segundo le respondió con una mueca a manera de sonrisa.

Vió cómo Anier se alejó por el pasillo. Frente a su escritorio se hundió en la silla, giró la vista hacia el ventanal y al encontrarse con una abeja pensó «Ese animalito me sigue» para luego volver a su monólogo mental: «¿Será que el sueño de Bram no se cumple? Aunque no sé exactamente si sueña» Desvió la mirada hacia los informes que se amontonaban sobre su mesa y una ráfaga de tristeza lo cubrió. La sensación de «hacer las cosas mal» tomó la batuta: «El dinero a mis padres… ellos lo necesitan…pero ¿y yo?»; «¿cuál dirección tomar que “mejore la situación”?»; «solo lo tengo a él y ni siquiera puedo ofrecerle un lugar seguro para vivir…quizás mis padres tienen razón y simplemente soy un perdedor» y vueltas y vueltas a las mismas ideas… «Bram vive nervioso» siguió con sus pensamientos, inseguro de su instinto, mientras fingió trabajar y escuchar su música.

Permanecer en su escritorio

🔉 Perdona por no hablar de lo nuestro♫ cuando tuve que hablar...♪♪

Toca decidir si fue suficiente esta conversación y …

O probamos con el rey de oro….

Observa la carta del rey de oro. Está en el cubículo que comparte con Anier, (trabajo). Sobre el escritorio el libro Malas decisiones, carpetas y el en portátil revisa el blog Rosa Boschetti
¿Cuál dirección debo tomar?

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🤦‍♂️ Has tardado mucho. Anier salió. Opción no disponible, sin embargo dejó una nota para Saturnino Segundo:

«Aunque no esté aquí hago tareas por las cuales nos pagan. Sea lo que sea que te pase, ánimo. Que seguro no es para tanto. Pero Saturnino, no descuides los informes. Céntrate en los temas que están atrasado… no seas 👻 jejeje»

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Cubículo que comparte con Anier. Ella (Venus) da órdenes por teléfono
Venus ordena

Sabrá comprenderme, pero…

Se tranquilizó al pensar que podía confiar en ella, luego de haber compartido confidencias en el pasado. «Sabrá comprenderme, pero ¿escucharme?» se preguntó Saturnino Segundo al superar esos ojos color de miel que eventualmente se posaban en los suyos. Pestañeó para terminar su relato interrumpido por la musiquita metálica del teléfono móvil de ella: «mensajes importantes, perdona» dice ella, mientras hace gestos con la mano para animarlo a continuar. Saturnino Segundo habló rápido, deseaba desahogarse ante una Anier que lo escuchó con aparente atención. Su mirada vacilante, en realidad repasaba la lista de tareas pendientes. «Pareces un adolescente» comentó Anier con tono dulce, luego de una pausa que lo hizo dudar sobre si había sido escuchado o no. Restó importancia a las angustias de Saturnino Segundo continuó: «Ya eres un adulto, múdate a donde quieras y puedas» y esto último lo dijo al darle unas palmaditas en el hombro para que se calmara. Saturnino Segundo trató de ahondar en su explicación pero ella lo interrumpe:   

—¿Qué tiene de malo? Seguro que pronto consigues alquilar algo, alguna cosa que sea del agrado de ambos. Yo no puedo ofrecerte un lugar en mi casa… no es por Bram, sabes que lo adoro… pero está mi marido, las niñas… ya sabes… —continuó con un soliloquio sobre sí misma, sin enterarse de la verdadera angustia de Saturnino Segundo quien, cansado, guardó silencio. Anier da por terminada la charla y se retira con sus carpetas en mano «Me voy a realizar las tareas por las cuales venimos a este lugar» dijo con una amplia sonrisa y un guiño de ojos. Saturnino Segundo le respondió con una mueca a manera de sonrisa.

Vió cómo Anier se alejó por el pasillo. Frente a su escritorio se hundió en la silla, giró la vista hacia el ventanal y al encontrarse con una abeja pensó «Ese animalito me sigue» para luego volver a su monólogo mental: «¿Será que el sueño de Bram no se cumple? Aunque no sé exactamente si sueña» Desvió la mirada hacia los informes que se amontonaban sobre su mesa y una ráfaga de tristeza lo cubrió. La sensación de «hacer las cosas mal» tomó la batuta: «El dinero a mis padres… ellos lo necesitan…pero ¿y yo?»; «¿cuál dirección tomar que “mejore la situación”?»; «solo lo tengo a él y ni siquiera puedo ofrecerle un lugar seguro para vivir…quizás mis padres tienen razón y simplemente soy un perdedor» y vueltas y vueltas a las mismas ideas… «Bram vive nervioso» siguió con sus pensamientos, inseguro de su instinto, mientras fingió trabajar y escuchar su música.

Permanecer en su escritorio

🔉 Perdona por no hablar de lo nuestro♫ cuando tuve que hablar...♪♪

Toca decidir si fue suficiente esta conversación y …

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