Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.
Nuevo apartamento
Después de una larga conversación con el taxista, quien le recomendó que fuera prudente y mantuviera los ojos y la mente atentos ante cualquier nuevo acontecimiento, este se despide y Acacio termina de acomodar sus pertenencias. Se encuentra sumergido en sus pensamientos sobre la muerte de Saturnino, que ya la toma como un hecho lamentable, pero inevitable y la de Bram… pasó al olvido. También piensa en la extraña actitud de Virginia, el insólito giro que acaba de dar su vida.
Anterior: Doble pérdida (15) Acacio conoce el motivo de la muerte de Saturnino. Recuerda la noche que compartió con Bram… las chucherías que le obligó a comer… y desborda toda esa sensación de culpabilidad en un ataque verbal contra Virginia.
Ella no responde, tan solo escucha. Su mente se llena de imágenes hasta que se produce un silencio, como si un interruptor lo apagara y se retira a su habitación. Él no le da importancia a este hecho, por el contrario, se alegra de que, al día siguiente, no lo acompañe al entierro de su amigo.

Al regresar de la ceremonia fúnebre, Acacio encuentra el apartamento lleno de fotos con su rostro tachado o lleno de signos de interrogación y Virginia no está. Llama al taxi de costumbre y mientras lo espera, ante las imágenes que les parecen grotescas, se aferra a la visión de la abeja. Luego de una charla con el taxista, deciden llamar a Daniel y éste le ofrece un módico alquiler en un apartamento. Acacio acepta y al llegar descubre que es el mismo donde vivía Saturnino. Al quedar solos el taxista y él, descubren que una abeja los mira desde el salón, cerca del interior de la ventana de su nueva vivienda.
Sus pensamientos se interrumpen cuando recibe la llamada del abogado de su suegro. Con voz neutral le recuerda la deuda y le informa que, de no pagar en 24 horas, solicitará el embargo del sueldo, mediante una orden judicial o administrativa notificada a la empresa y también le comunica que Virginia comenzó los trámites de divorcio. Acacio no puede responder porque, una vez dicho esto, corta la comunicación.
Su cuerpo se hunde aún más en el sofá. Sus ideas dan vueltas. La realidad y la fantasía se confunden, trata de poner orden y piensa: «En lo referente al divorcio, no hay salida; lo acepte o no, es un hecho; además, In tenía razón, era una relación que no aportaba nada positivo. Virginia representa los arcaicos pensamientos que hay que erradicar. Cada vez que recuerdo su insistencia en que aceptara el cargo de Gerente de operaciones informáticas, que me ofreció su padre, se me revuelve el estómago. Estoy seguro que Daniel me propondrá el de Director Ejecutivo, ¡el CEO de EMCU!. Sin embargo, me preocupa el dinero que le debo al suegro. Necesito encontrar una rápida solución».
Sabe que en el trabajo hay alguien que es capaz de conseguir préstamos rápidos y sin intereses, pero no recuerda quién es. Llama a In para saber si él sabe algo. Después de explicarle de la llamada del abogado y de su necesidad de tener efectivo de forma inmediata, In le pregunta sobre temas personales y él se extiende en contarle de su abrupta e inesperada ruptura con Virginia, que se acaba de mudar a un apartamento que Víctor y Daniel le ofrecieron; también le habla de sus padres y que no les ha podido enviar la ayuda que necesitan en todo el tiempo del entrenamiento. Esto último lo hizo de la mejor manera que pudo, sin que se sintiera aludido o molesto por la deuda que tiene por los taxis compartidos; su sorpresa es enorme cuando él le dice:

—Hablas con la persona indicada. Yo soy el que mueve los hilos de los préstamos personales en el trabajo. Sin intereses y rápido. Mañana en la mañana nos encontramos en las máquinas de café y allí cuadramos todo. —Antes de terminar la llamada le comenta: —Lleva los recibos de los taxis que no nos has cobrado para pagarlos. Yo me encargo de pedirles el dinero a Finna y al nuevo. No te preocupes.
La conversación llega a su fin, está orgulloso por la forma como resolvió el problema. «No hay dudas de que Virginia no me dejaba pensar con claridad. Por fin conseguí cobrar la deuda del taxi y bueno, ya puedo pagarle a su padre».
Se siente aliviado, llama a sus progenitores para anunciarles sobre el inminente divorcio. Ante las preguntas del porqué y cómo pasó, les dice que tenían muchas opiniones diferentes y para no extenderse en ese tema, les comenta que se mudó a un apartamento amplio, bonito, cerca de la institución; que en el trabajo le va muy bien; también les promete enviarles algo de efectivo pronto. No le menciona el monto porque aún no sabe cuánto le quedará luego de liquidar la cuenta pendiente con su suegro. Ellos se lamentan por la separación; sin embargo, le dan ánimos para que continúe adelante. Lo felicitan por el empleo que tiene dentro de su profesión y le aseguran que si no puede mandarles dinero, que no se preocupe; de momento pueden resolver.
En la mañana se encuentra con IN. De acuerdo con lo hablado, él le comenta que a la hora del almuerzo seguro le da el préstamo que necesita, además de lo concerniente a las carreras compartidas. El resto del día es relativamente tranquilo, aunque la entrega del dinero, con un recibo en donde se especifica que no hay intereses y que el pago del mismo es proporcional al sueldo, más el efectivo de los taxis, le da ánimo para soportar las tonterías de Juan Peña y Emma. Tiene lo suficiente para liquidar la deuda con el suegro, pasar el mes y enviarles algo a sus padres. Se dice a sí mismo: «Qué fácil resulta la vida al poder pensar con autonomía, tener criterio propio, sin la influencia de terceros».
Sigue en: Fin del contrato laboral (17) Programada para el 09 de Septiembre
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