A propósito de Kagittan Hayatlar (Vidas de papel/Paper Lives) (Película 2021)

Tiempo estimado de lectura 10min 8sec.

Kagittan Hayatlar, 2021 (titulada en español Vidas de papel y en inglés Paper Lives) muestra el día a día de varios personajes que por lo general son anónimos en nuestra sociedad, sus alegrías y el duro trabajo que se han ¿inventado? para sobrevivir.

La puedes ver si quieres:
Llorar😥😥😢
Luchar😎😎😎
Pelearte con el mundo😕😯😶
Pensar🤨🤨🤔🤔🤯
Test de BechdelN/A
ver  tabla.

Can Ulkay dirige de forma certera este films. Nos muestra la vida de sus personajes dentro de un ambiente alegre (risas, bromas, bailes) en contraste con la realidad de exclusión social en la que se encuentran. Un drama que conmueve y nos hace sonreír a la vez. De inmediato sospechamos que algo malo, muy malo se avecina. en el guion de Ercan Mehmet Erdem.

En la reseña de Netflix leemos: Mehmet, un hombre enfermo que dirige un depósito de residuos en Estambul, se hace cargo de un niño pequeño. Pero pronto debe afrontar su propia y traumática infancia.

Son pocas las películas que toquen problemas que al parecer nada más afectan a un ¿pequeño? grupo de la población. Vidas de papel trata el tema de forma «amable» y podríamos decir que esto la hace aun menos frecuente. Sin maniqueísmo muestra la carencia de hogar, el maltrato, la indiferencia, invisibilidad social, el abandono, la violencia dentro de una realidad individual, como cualquier otra, que afecta de forma diferente a quienes viven en ese lado de la línea tácita que separa a los ciudadanos.

Temas psicológicos que pudieran estar pasando en diferentes estratos sociales. No están muertos civilmente, aún pueden decidir si reír o llorar, a dónde ir y con quién aliarse. Solo que no tienen acceso a la «normalidad» que damos por vía de hecho. No hay documentos, no hay recursos, no hay puertas abiertas que ayuden a entrar en al tejido productivo que vemos desde la superficie. Lo cierto es que sí producen, si trabajan y generan ingresos. Al margen de la sociedad mueven una parte de ella no solamente en el film, ni en Turquía o en los países «no desarrollados» se ven en las calles de Europa, en las capitales y pueblos pequeños de los países llamados del primer mundo. Son parte de un paisaje que no es agradable, ni fotografiable, fantasmas en la ciudad que, aun cuando están presentes, no existen, no están allí.

Al buscar información sobre las personas que se sustentan de la recolección de basura encontré esta página del Ecuador llamada «El Universo» En ella leí: «[…] Según la Organización Internacional del Trabajo, más de 20 millones de personas alrededor del mundo trabajan en el reciclaje. En el Ecuador son más de 20.000 recicladores que se dedican a esta tarea de limpiar el rostro de las calles. ¿Y qué pasa si a esto se le suma el hecho de hay millones de niños huérfanos que se dedican a esta labor en todo el mundo?» Me sumo a su pregunta, me temo que la respuesta no es el tema a tratar aquí, pero sospecho que los involucrados son muchos y manejan el poder de crear para ellos, con la presencia de los «nadie», elementos de eterno beneficio.

Volviendo a la película Vidas de papel, Çagatay Ulusoy protagoniza al personaje principal Mehmet, quien es un hombre enfermo que necesita un trasplante de riñón y para ello reúne dinero administrando un depósito de residuos. Este personaje encuentra dentro de la basura a un niño de ocho años, de nombre Alí (interpretado por Emir Ali Dogrul), al cual decide ayudar. A partir de ese momento la vida de Mehmet cambia. Se enfrenta a sus recuerdos, miedos y es entonces cuando logra curar sus propias cicatrices.

El director Ulkay no pierde oportunidad de mostrar sus tradiciones, también presenta personajes que se desenvuelven al margen de lo que solemos llamar «vida». Jóvenes que sienten la necesidad de reír, jugar, bailar, amar. En el film él combina los momentos cálidos sin dejar de lado el drama, que lo mezcla con la frescura de la interpretación, para llevarnos por diferentes caminos emocionales. Por instantes olvidamos el tormento de los «nadie» y la lucha interior del protagonista.

Como ejemplo de ello recuerdo la escena en donde se están bañando y comienzan a jugar con el agua, entonces Gonzi (Ersin Arici), el mejor amigo de Mehmet, realiza un hermoso baile al cual su suman el resto de los compañeros. Es un momento alegre que contrasta con un diálogo casi en la siguiente escena: «Yo deseo morir porque mi mamá murió cuando yo era pequeño y si muero después de haber crecido, ella no me reconocerá». Un diálogo que expresa un deseo, así es la película y la realidad, aplasta a pesar de los bailes y las risas.

No es una película para llorar, ni de denuncia social. Es una historia sobre un episodio en la vida de un nadie que tiene mundo interior, amigos y aliados y que carece de un tejido social que lo devuelva a la superficie, lucha por soportar y salir del inframundo al que fue condenado antes de que el destino lo alcance. Una lucha alegre y amistosa.

Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

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