Tiempo lineal, casi detenido  (Relato corto)

Comienza la tarde y las hojas bailan una danza solitaria antes de caer al suelo y unirse a las otras danzarinas en un gran remolino. Las calles desoladas y lluviosas muestran un panorama desierto de seres vivos, tan solo el viento, la tímida lluvia y ellas mantienen una amena conversación, mientras que las copas de los árboles parecen discrepar de esa charla y se mueven con furia.

Desde la soledad del balcón contempla los movimientos sinuosos y el desolado paisaje. Al mismo tiempo su mano atrapa el abrigo que se mueve al compás del baile dirigido por el ventarrón. Con los ojos cansados se dirige al interior de la vivienda. Busca compañía, un ser que le confirme que está presente, que su realidad permanece activa, que conecte su existencia con el mundo actual, pero el desamparo también lo encuentra en las habitaciones, en los pasillos. Las voces que escucha provienen de seres que no pueden, o no quieren, distinguir su imagen o simplemente han decidido ignorar su presencia.

Enciende el televisor, pasa de un canal a otro y observa a las mismas personas que, igual a los años anteriores, repiten las frases, expresiones y palabras al unísono. Tan solo en algunos cambia el color del traje. Las noticias parecen nuevas, pero dichas con el estudiado entusiasmo de ayer. La alarma por lo acontecido permanece intacta, hasta convertirse en algo casi irreal. En la programación no encuentra nada que le conecte con el mundo actual, apaga la TV.

El deseo de vivir en el aquí y ahora le hace buscar refugio en la radio, pero en las emisoras emiten las melodías de décadas pasadas. Con desilusión también la apaga. Siente como si una cápsula hubiera atrapado sus días, su espacio, su vida y hacen que viva un indeseado eterno retorno al pasado.

Se encuentra en un tiempo casi detenido si no fuese por el movimiento de hojas y viento que se ven desde el balcón. Mira a su alrededor, solo un espejo refleja su imagen y es capaz de devolverle al presente. Contempla su rostro envejecido, los surcos de sus arrugas le indican el paso de una época, sin embargo no puede precisar cuánto ha transcurrido y sigue sin comprender por qué las personas que están en su entorno parecen no percatarse de su existencia. El viento comienza a soplar más fuerte, arrastra sus pensamientos que se disipan y se confunde con el remolino de las hojas del otoño, mientras que su rostro proyectado en el cristal se desvanece para volver a proyectarse sin explicación en cada charco que la lluvia deja a su paso.


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No os olvidéis que debe ocurrir en Otoño.



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20 comentarios en “Tiempo lineal, casi detenido  (Relato corto)

  1. ¡Qué bonito, Rosa!
    Tu relato es una dulce melodía que a través de una bella poética nos muestra uno de nuestros mayores terrores: La llegada a cierta edad en que hasta la imagen en el espejo se ve borrosa. ¿Están o no están?
    La indiferencia los atemoriza mucho más que la propia Soledad.
    El Otoño es una estación de pura melancolía y añoranza. No sé si por el tiempo, por la arboleda que se despoja de lo viejo en espera de que llegue el renacimiento, por el inminente fin de año… Para ciertas personas y edades es bastante triste.
    Menos mal que el Jaloguín nos despertará, de un buen susto, y los Merry Chritsmas nos mantendrá sonámbulos con sus villancicos, sus deslumbrantes bombillas y las sonrisas en las caras. Al final, de lleno en el Invierno, nos desgañitaremos pidiendo que vuelve el Verano.
    ¡Maremía, que bulla le metemos al tiempo! 😅😂😂
    Felicidades por el relato. ¡Precioso! 🤗😊👍🏼
    Un abrazo.

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    1. Hola JascNet 😍 El otoño es una de mis estaciones favoritas, me encantan sus colores y esa sensación de renovación que trae implícita. Al imaginarme al personaje envuelto en ese revuelo de hojas y brisa, me pareció que su imagen desvaneciéndose podía representar a las personas mayores que pasan inadvertidas por sus allegados y eso me pareció que era de terror, un triste terror cotidiano. Gracias por tus palabras. Un abrazo 🐾

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  2. Hola Rosa, un excelente relato para el reto del Acervo. ¿Qué peor terror que pasar desapercibido? Pongo énfasis en tus excelentes descripciones (a mí, la verdad, me cuestan mucho trabajo) tú lo haces parecer tan fácil. Me ha encantado y si, da terror. Te dejo un abrazo.

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  3. ¡Hola, Rosa! Soy de otoños e inviernos, las estaciones más calurosas me aturden y me espesan. En cambio, ese frío en la cara, ese cobijo del hogar… Me gustó mucho cómo fusionas la estación con el personaje, cómo a través del paisaje logras transmitir la realidad interior del protagonista que vive esos momentos de alejamiento de la realidad, esos momentos de extrañamiento de lo que nos rodea y que nos provoca el vértigo de comprender que la realidad es un océano infinito por el que navegamos sin rumbo y con la fragilidad de una barca sin velas. Un abrazo!

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    1. Hola David. A mí el exceso de calor tampoco me gusta, prefiero el otoño por sus colores y el cambio de hojas de los árboles me parece hermoso. Muchas gracias por esas palabras tan bonitas. Un abrazo 🐾

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  4. Hola Rosa, un buen relato de la cruda realidad de muchos de nuestros
    Mayores y lo peor es que no te vean y te ignoren….. Pobre de aquellos que tengan un familiar con demencia senil y el pobre anciano no recuerde nada de su vida y vea a su hijo como un extraño.
    Este es el peor terror que nos puede suceder.
    Te deseo una feliz mañana, saludos de flor.
    Yo también participó en el vadereto.

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    1. Hola Flor, sí es una triste realidad que algunas personas viven. Por fortuna yo no he tenido esa experiencia en mi familia, pero me parece que es bueno señalarla ya que algunas familias la viven a diario y por alguna razón se nos da por mirar a otro lado como si así no existiera esa realidad. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo 🐾

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  5. Qué buen cuento… Has logrado de maravilla esa sensación de soledad, de no pertenecer ya a nada, de aislamiento total de ese fantasma anclado en el pasado. Me ha encantado la identificación que haces con las hojas del viento, es muy poética, se visualiza tan hermosa…
    Un placer leer tu literatura.
    Abrazo!
    Maite

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  6. Buenos días, Rosa.
    La soledad, tal vez el mayor de los terrores cotidianos. Y la indiferencia en la que se ven sumergidas las personas mayores, que dejan de ser visibles hasta por aquellos del entorno más cercano. Reflejadas en el otoño, la estación nostálgica. ¡Muy buen relato!
    Un abrazo.

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  7. Hola, Rosa. Un relato de miedo ante lo que ha de venir. Todos estamos sujetos al mismo sino, pero el miedo nos ayuda a no admitirlo, hasta que este viene y nos atrapa. Genial fusión del otoño con las etapas de la propia vida de una persona. Escrito de forma poética y tan sutil que acaba llevándosela el viento.
    Me encantó.
    Un abrazo!

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