Mitos y leyendas: las mariposas negras (relato corto)

Esa noche un numeroso grupo de personas se reunieron en la plaza mayor para ver el tan esperado eclipse lunar. Los temerosos se quedaron en sus casas a la espera de las consecuencias de ese fenómeno, considerado como un mal augurio.

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A propósito de: His House (película 2020)

El director Remi Weeks aprovecha esta película de terror, His House, para afrontar de manera audaz el problema de los refugiados en Gran Bretaña. Desde su comienzo, nos atrapa con imágenes cargadas de realismo y violencia:

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La familia Hirundinidae (microrrelato)

Atrapado en arenas movedizas, me aferré a una rama. No sé si el árbol se desvanece junto a mí o simplemente es mi imaginación. La rama se rompió, se convirtió en un bastón y al moverlo se transformó en batuta.

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Laberinto (relato de un sueño compartido)

Cansadas nos fuimos a dormir. Las sombras que se movían en los párpados de Anier pasaron a los míos y luego a los de todas sus hijas. Una voz varonil con excelente pronunciación nos envolvió, sus matices entraron con rapidez a través de los oídos de todas nosotras.

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Noche cerrada (relato corto)

Como era su costumbre desde que llegó a ese lugar salió a caminar. Esa mañana en particular le sorprendió la sonrisa de un extraño. Se atrevió a devolver el saludo, pero observó que la mirada del extraño lo traspasó y continuó su camino hasta reunirse con otro a quien iba dirigida la sonrisa. Cabizbajo continuó por las calles que ha recorrido en los últimos diez años en infinitas vueltas y aún son desconocidas para sus ojos.  

Ya era noche cerrada cuando decidió volver a su triste morada. Fueron muchos los que pasaron a su lado sin mirarlo. Como una sombra, llegó hasta su puerta. Allí, un grupo de personas le impiden entrar al edificio. Temeroso se abre paso, pero esas personas parecen no verlo, no notar su presencia. Policías, médicos y una camilla con una sábana, que cubre lo que parece un cuerpo, le impiden entrar a su piso. Se pega a la pared para dejar paso. Un frío hasta ahora desconocido recorre su cuerpo y se apodera de él. En silencio y a una distancia prudente los sigue hasta llegar de nuevo a la calle.

Noche cerrada

Allí escucha los murmullos que se pierden en el aire, aunque otros pasan directo a sus oídos:  

—Parece que lleva muerto varios años, es raro que nadie lo haya notado…

—A mí sí me llegaba un olor desagradable, pero pensé que era su olor normal… ya sabes que así olería esa gente…

Al introducir la camilla en la ambulancia la sábana se mueve y muestra un rostro inerte, azulado, sin apenas arrugas. Así rejuvenecido se contempla a sí mismo.


El expulsado: desplomada de la cima (10) Evitar la rutina (11)

Desplomada de la cima, privada de la gloria

Con las nuevas medidas del transporte la hora de llegada es justa, agotadora. Atrás quedaron, como algo que nunca ocurrió, los cafés pre-jornadas, las bromas y las charlas inconclusas de las mañanas. Saturnino Segundo no supo si los demás pasan por las mismas incomodidades con los autobuses de la institución, no se atrevió a preguntar por temor a parecer un inconforme. Nadie habla de ello. Lo mal que va el tráfico es aún el tema preferido a la hora de descanso, con los mismos «algos de siempre» y los rumores de última hora.

El alivio por no ser el cuestionado del día se ve eclipsado ante el susto de saberse el autor de los nuevos murmullos. Comprobó que estaban inspirados en los comentarios que hizo aquella noche que las copas le habían hecho hablar de más. Sus chistes sobre el trabajo de Anier se agregaron a los rumores, que ya corrían sobre su vida privada, como verdades absolutas. No puede mirar Anier sin pensar que lo dicho por él sin mala intención, se ha convertido en «Los recientes aportes de Molina»

Saturnino Segundo (silueta) llega al trabajo. Atrás quedaron sus cafés pre-jornada
Atrás quedaron sus cafés pre-jornada

La jornada transcurre con mucha actividad, sin embargo Saturnino Segundo está disperso. No puede mirar Anier sin sentirse culpable. En su mente se repite: «Esas tonterías las dije sin mala intención, además son cosas sin importancia… y ahora están en la boca de todos, distorsionadas». Con estas palabras trata de convencerse de su inocencia, mientras intenta trabajar.

—Desconozco la expresión de tu cara —dijo Anier con un tono suave y expresión perpleja. ——Estás muy distraído Saturnino Segundo. ¿Qué te pasa? ¿tienes resaca? De nuevo te dejaste sin terminar algunos aspectos. Tienes que centrarte en los puntos a tratar. —dice Anier al devolverle otro informe incompleto.

—Sabes, estoy cansado de ayudarte con tu trabajo. Esto no me reporta ningún beneficio —Saturnino Segundo alza la voz de golpe. —Estás empeñada en ponerme a trabajar en lo menos productivo de la investigación, para mí es una pérdida de tiempo. —continuó sin bajar el volumen de su voz para tratar de callar sus voces internas, esas que le repiten los desatinados comentarios que hizo sobre ella.

——Puedes ser más concreto, por favor… cuál es tu punto? —interrumpe Anier. —Explica mejor tu queja —continúa Anier perpleja, pero con un tono suave.

Saturnino Segundo empezó a dar vueltas con frases y chistes. Mezcla sus voces internas con los comentarios escuchados sin concretar ningún reclamo, por lo que Anier comenzó a ocuparse de su trabajo y deja de prestar atención a sus palabras.

En el fondo él se alivió. Llegado a este puto había deseado mantenerse al margen, sin embargo no podía dejar de lado su remordimiento, tiene que saber si de verdad ella desconoce lo que circula por allí. Además estaba lo dicho por las barajas: «Desplomada de la cima, privada de la gloria».

En un impulso decide mostrarle el video, ese que aún ni él se ha atrevido abrir.

—¿Esto es lo que te hace ser una mujer de éxito? —preguntó Saturnino Segundo con el video en la pantalla de su móvil.

En el cubículo que comparten en el trabajo, Saturnino mostró el video Anier
Mostró el vídeo

Las carpetas y papeles que Anier revisaba cayeron al suelo, al mismo tiempo que exige:

—¿POR QUÉ ASUMES QUE SOY YO? Explícate, por favor.

Saber la verdad sobre el video
Para saber la verdad, el vídeo lo ven la abeja, Saturnino y Anier

—Me enteré de manera casual y bien visto, puede ser cualquiera la verdad… pero se rumorea que en las reuniones haces cosas ya sabes… poco ortodoxas, no lo sé, no lo he visto ni me interesa la verdad. —Balbucea Saturnino Segundo. —Y no veas lo que hablan sobre los errores en los informes, esos que me achacas a mí… —No es asunto mío, ni yo soy quién para juzgarte, pero que sepas que estoy al margen de todo y que no me interesa —dice, ya seguro de que no está al tanto de los rumores, mientras piensa: «por lo menos me hubiera dado las gracias por informarle»

—¿POR QUÉ ASUMES QUE SOY YO? Te he preguntado! Ni se ve le ve cara!

Anier pide más explicaciones que Saturno Segundo no puede dar …

—Yo que sé! Anier hasta ahora ni lo habia visto! creeme! Me enteré de manera casual… pero a dónde vas? —grita Saturnino Segundo hasta quedarse solo. Anier a salido del cubiculo.

Saturnino Segundo se queda solo sin saber muy bien qué hacer. Una vibración del móvil le hace bajar la mirada. Es un mensaje de Daniel: «Ven a la tertulia de mañana en la tarde. Te envío la dirección» En el estado de nervios que está dejó el mensaje en visto… de momento.

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