Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.
El incidente de las abejas
Debido al terrible altercado que se produjo en el terreno que las autoridades habían cedido a un grupo de apicultores para la defensa de las abejas, a partir del día sábado, la rutina de Ciudad Agnus se vio alterada.
Anterior: Expulsión de Saturnino (12)

Saturnino pretende llamar la atención de Onagnaz. Necesita mostrarle las pruebas que, por mucho tiempo, ha recopilado sobre los negocios turbios de Víctor y Daniel. Sin embargo, sus intenciones quedan truncadas al ser expulsado del grupo de forma silenciosa. Se pone de acuerdo con Anier para ir, al día siguiente de la reunión, a su casa. Por otro lado, Daniel le pide a Acacio que vaya al apartamento de Saturnino y le de a Bram unas chucherías. Acacio accede a hacer ese favor.
Cuentan sus ciudadanos que, presuntamente, un colectivo de infiltrados irrumpió en la manifestación pacífica convocada por el grupo Vida Próspera. Llegaron al lugar con palos y otros elementos que dejó un saldo de varios heridos, algunos de gravedad. También llevaron antorchas, prendieron fuego en el lugar y todas las colmenas quedaron destruidas. Las autoridades se vieron en la necesidad de acudir. Se produjeron varias detenciones y algunos participantes, al realizar declaraciones contradictorias, fueron fichados; sus futuras actuaciones quedaron bajo vigilancia. Entre ellos se encuentran Manuel, el conserje de EMCU y su esposa Carmen, mesera del Café de la Tertulia de la Tarde.
La televisión de Ciudad Agnus transmitió el domingo, en directo, las declaraciones de las autoridades competentes: «Después de una exhaustiva investigación, se decidió el desahucio de los apicultores de esos terrenos y la entrega formal de los mismos a EMCU para el desarrollo de un centro de rehabilitación ciudadana.» En el ánimo de la sociedad se avivaron defensas y críticas con sus respectivas consecuencias.

A raíz de este hecho, el chat Vida Próspera fue muy activo ese fin de semana; Acacio no participó, pero sí estuvo muy atento a los comentarios. No fue capaz de asociar las palabras que Saturnino le dijo para explicarle por qué dejaba el proyecto: «Víctor y Daniel me pidieron que elaborara una estrategia para desalojar a unos apicultores, para expropiarlos de sus tierras y construir en ellas un centro para su beneficio y eso no lo voy a hacer. Lo hablé con Anier y ella está de acuerdo…» Tampoco escuchó las palabras de Virginia; se limitó a ojear las opiniones del grupo y pensó que lo más prudente era consultarlo con In para llegar a la verdad del asunto.
El lunes, por los rincones de EMCU, se escuchan voces que censuran el sabotaje de la concentración y se alegran por el nuevo centro de rehabilitación. Surgen ideas para desarrollar en él los cursos que reflejen los principios fundamentales del grupo Vida Próspera: —¿Cómo se deben poner las manos al caminar? Ese sería un buen tema… —El uso de los vocablos adecuados para cada ocasión… —La importancia del color azul… —Y un sinfín de propuestas que quedan en el aire porque todos quieren ser los protagonistas y nadie escucha a sus compañeros. No se habla de los participantes que están en proceso de investigación, debido a que este hecho no es del dominio público. Algunos se quejan de lo ocurrido y les parece sospechosa la participación de los supuestos “infiltrados”; sin embargo, se expresan entre ellos con murmullos casi inaudibles y disimulan su malestar.
En las máquinas expendedoras de café, Acacio permanece atento a las ideas que se expresan y espera a In para definir cómo comportarse ante esta situación. Saturnino observa la actitud de su amigo, decide acercarse para hablar con él y ese segundo que le tomó para comenzar a desplazarse bastó para que la presencia de In le hiciera cambiar de rumbo. «Él es inteligente, sabrá sumar dos más dos…», piensa mientras se dirige a su oficina.
Después de que In le asegurara que le transmitía una información confidencial sobre los verdaderos hechos del altercado, Acacio está tranquilo; ya sabe cómo comportarse. La mañana transcurre sin grandes contratiempos para él hasta que le llega el Whatsapp: ~Daniel te espera. Acuérdate de mis consejos. Suerte.
De inmediato se dirige a la oficina de Daniel. Juan Peña y Emma no han bajado la guardia y toman nota de ese encuentro.
Daniel lo recibe con un caluroso abrazo y le informa que esa tarde Saturnino tendrá la reunión con Anier:
—Se tardarán unas cuantas horas, así que tienes tiempo para realizar el favor que te pedí. De igual forma, lo más aconsejable es que te vayas apenas comience la reunión. In te avisa. De esa manera estarás tranquilo, podrás ir a tu ritmo.
Sin añadir más comentarios se despiden.

Acacio, en su puesto de trabajo, espera paciente el nuevo WhatsApp de In.
Antes de la hora de salida, es el momento para que Acacio se ausente. No necesita dar explicaciones; In ya habló con Juan Peña y Emma y éstos están muy satisfechos con su ausencia. Lo ven como un buen presagio.
Al llegar Acacio al apartamento de Saturnino, una abeja se encuentra presente. Él no se percata de su presencia, ya que está nervioso por lo que necesita realizar. No desea que su amigo lo encuentre en su casa. Después de todo lo sucedido, no sabría qué decirle ni qué tema podría hablar con él.
Entra al salón y Bram lo recibe con sus ronroneos. Entre juegos y caricias, Acacio le ofrece chuches. El felino las huele y no le apetece comerlas, pero él se las ingenia para darle varias. La abeja observa con atención la escena. Pasa un rato con Bram, entre juegos, caricias y luego, con sigilo, se marcha. Sobre la mesa del salón deja el resto de las chucherías.
Al día siguiente, Saturnino no va al trabajo. In le dice que, como no está interesado en el proyecto, puso como excusa que su gato estaba mal. Acacio se queda pensativo, pero de nuevo, no es capaz de atar los hilos.
Sigue en: Saturnino (14) Programada para el 19 de Agosto
Descubre otros blog, comparte, intercambia, promociona y amplia tu red GRATIS. Regístrate en Bloguest.net y ambos ganamos. Pulsa aquí

