A propósito del visitante 2/3

El grupo de investigación se reunía en diferentes lugares públicos, pero El Detective, al no tener los conocimientos para descifrar los mensajes de las miradas y gestos de sus compañeros, no se enteraba de nada. Para ponerse al tanto, tuvo que realizar un curso forzoso y veloz con Alfredo. Anteriormente. A Ciudad Agnus llega un visitante que burla a «El Detective» quien se ve forzado … Continúa leyendo A propósito del visitante 2/3

A propósito del visitante 1/3

Alfredo llega temprano al trabajo, en el café que está situado en el centro de Ciudad Agnus. Como todas las mañanas, organiza mesas, sillas… mientras los asiduos clientes toman sus puestos habituales, intercambian saludos entre ellos e ignoran la sonrisa que él se esfuerza en esbozar. Se limitan a mirarlo de reojo, al tiempo que carraspean la voz para pedir «lo de costumbre» y seguir … Continúa leyendo A propósito del visitante 1/3

Vida laboral de Acacio Blanco Albar: Nuevo amanecer (5)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

Nuevo amanecer

Amanece y Acacio Blanco Albar comprueba lo cobrado el día anterior. Lo hace sin levantarse de la cama, desde la app del banco que está siempre dispuesta a mostrarse en su teléfono móvil. Al leer el saldo actual, le pregunta a Virginia en qué se ha gastado casi todo lo ingresado. Lo que queda no alcanza para cancelar el primer recibo de la deuda que tiene con sus suegros y pagar los taxis que se ve obligado a pedir todas las noches que sale tarde de esas reuniones.

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Vida laboral de Acacio Blanco Albar: Intercambios interdepartamentales de documentos (4)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

Intercambios interdepartamentales de documentos

La charla pre-jornada de esa mañana se limitó a un café rápido, un breve saludo, un comentario, alguna broma al aire y carrera al puesto de trabajo porque, aunque nadie parece recordar a los compañeros despedidos, el término insubordinado quedó plasmado en la memoria de todos como una amenaza latente para los que pretendan salirse de las normas.

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Vida laboral de Acacio Blanco Albar: Motivación a ultranza (3)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

Motivación a ultranza

Como gotas de rocío, algunos empleados llegan temprano. Los reciben el portero, Manuel y otra mujer, quienes registran la asistencia para asegurarse de que ninguno de los despedidos el día anterior se cuele, al tiempo que reparten un comunicado de un cuarto de cuartilla, impreso por una sola cara.

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Vida laboral de Acacio Blanco Albar: El Taxi (2)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

El taxi

Acacio camina con paciencia por la esquina desierta de la calle, mientras busca con los ojos a su amigo Saturnino y evita ser visto por su compañero de entrenamiento, aquel que se desvaneció en su asiento al ser nombrado en la reunión. Teme escuchar sus lamentos y no poder ofrecerle más que el consuelo de unas palabras vacías. 

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Vida laboral de Acacio Blanco Albar: Trimestre complicado (1)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

Trimestre complicado

En aquella conversación por chat, Saturnino le comentó que en la empresa donde él trabaja buscan informáticos con experiencia. Acacio, luego de que Virginia, su esposa, investigara los requisitos que exigían y comprobara que él cumple con las expectativas del cargo, se apresuró a solicitar una plaza. Después de varias pruebas, entrevistas y gracias a la intervención de su amigo, a la buena suerte, al apoyo de su pareja o a su talento, fue seleccionado. Quedaron atrás los años de incertidumbre y esa desesperada búsqueda de empleo para trabajar en lo que salga. Aunque aún le falta comprobar si superó con éxito el trimestre no remunerado de entrenamiento.

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Carmen M. Sosa: Fuera del camino (22)

Carmen M. Sosa se ve obligada a entregar el dinero que Anier le dio a hurtadillas, pero ellos insisten en que eso solo abona una parte de la deuda.

—Además, habrá un cobro extra por las molestias que han ocasionado —dice Daniel, quien es el último de ellos en salir de la habitación. —Carmen, es una lástima que un peón tan valioso como tú no coronara —dice y en la mente de Carmen se dibuja su Nick del grupo de ajedrez, A8=D, luego Daniel desea una pronta recuperación a Manuel y se despide con la sonrisa amable que lo caracteriza. La pareja comprende que la deuda aumenta de forma caprichosa.

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Carmen M. Sosa: La muerte del líder (21)

Para Carmen M. Sosa y Manuel la noche se hace eterna. A pesar de la promesa de Onagnaz de ayudarlos para aclarar lo relacionado con los intereses del préstamo, ese problema los mantiene en vela.

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Carmen M. Sosa: La primera expulsión del grupo (20)

Ahora que comparten el lugar de trabajo Carmen M. Sosa y Manuel aprovechan para hablar a hurtadillas durante la jornada. Esa mañana recuerdan que ha transcurrido un mes desde la avería. Se alegran porque el mural que pintaron no sufrió daños con el agua y están de acuerdo que resalta con el nuevo suelo. Además, los estantes que se han salvado, luego de una buena mano de pintura, los pondrán en la cocina y allí las nuevas macetas del huerto. La pareja planifica otros arreglos, entre otras cosas, deciden comprar las plantas aromáticas y no semillas como la vez anterior.

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Carmen M. Sosa: Préstamo sin intereses (19)

Carmen M. Sosa decide dejar la cena lista para esa noche. Desea preparar la sopa de queso que tanto le gusta, pero no recuerda cuáles son los pasos a seguir. Piensa en llamar a su madre. Ella le puede dar la receta, además es una buena oportunidad para reconciliarse y contarle que tiene un buen trabajo.

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Carmen M. Sosa: El café de la tertulia de la tarde (18)

El incidente en las aldeas de las abejas despertó en Carmen M. Sosa desconfianza hacia el grupo Vida Próspera, sin embargo, Manuel insiste en que fue algo casual, producto de personas infiltradas con deseos de enturbiar la imagen de ellos. La división de opiniones ha enfriado el calor de las conversaciones nocturnas, así que para convencerla de su punto de vista (y devolver a las noches el ritmo y entusiasmo de las veladas previas a ese suceso) piensa en una estrategia para que ella asista personalmente a sus reuniones.

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Carmen M. Sosa: Salvemos el entorno (17)

Las frases recopiladas por Manuel exigen que Carmen M. Sosa revise con más frecuencia el chat Vida Próspera. Le lleva varias horas organizar esas expresiones para que puedan reflejar las ideas que ellos manejan en sus conversaciones, sin embargo, le resulta divertido. Realiza la labor con sumo interés y asume los riesgos. Se percibe como la protagonista de una película de espionaje.

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Carmen M. Sosa se prepara para un trabajo más intelectual (16)

El silencio se ha instalado en la vida de Carmen M. Sosa. Sus rutinarios días pasan en blanco y tan solo se asoma algo de color al llegar por las noches Manuel, eufórico y parlanchín. Llega con nuevos juegos de palabras que se pueden interpretar de diferentes maneras. Algunas veces se inventan bailes antes o después de las cenas para llenar esos momentos con mímicas y retomar la alegría de estar juntos.

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