Mitos y leyendas: el espíritu del Sol Invictus

Basado en la victoria otomana con el cerco a Constantinopla y sobre todo la interpretación de las señales para dar por segura una victoria de guerra. El relato es propio.

Desde tiempos inmemoriales Sol Invictus reina sobre la tierra, es venerado por los guerreros y los poderosos. El misterio envuelve a su antigua amiga Selene, quien ronda silenciosa. Algunos desafían al sueño para contemplarla y sus noches se llenan de imágenes que tejen quimeras y colores, para luego describirla con palabras.

Sol Invictus y Selene se disputan la idolatría de los humanos. El viento, Hipnos y otras divinidades permanecen al margen sin tomar partido en esa lucha. Hasta que un día la petición de Sol Invictus obliga al viento a soplar fuerte y liberar a tres navíos que son atacados. A punto de ser tomados por sus enemigos su fuerte soplido los liberó, los llevó más allá de la cadena de hierro, a los puertos a través del Cuerno de Oro. Sol Invictus le agradeció la ayuda a sus leales de la ciudad de Constantinopla y el viento continuó su camino.  

Sol Invictus y Selene

A los pocos días Sol Invictus y Selene vuelven hablar sobre viejas rencillas:

—A ti solo te admiran los excéntricos que buscan en tu débil luz una esperanza —dice  Sol Invictus a Selene, mientras despliega sus rayos.

—A esos que tú llamas excéntricos, que buscan leer en mi luz su destino, son los consejeros bien escuchados de los aguerridos guerreros.

—Que sabrás tú de mis guerreros…

—Por lo menos yo sólo me presto a la interpretación y que cada uno elija qué hacer. Tú en cambio presionas a las otras deidades  para favorecer a los que te adoran.

—No entiendes el momento: los humanos pelean por un Imperio. Mi deber es ayudar a los míos, a los que están en Constantinopla.

—Nosotros no deberíamos intervenir.

—Este Imperio ha estado en pie por más de mil años, haré lo necesario para proteger a mis soldados. Esos que te interpretan y  llamas consejeros bien escuchados, no son tan influyentes como tú crees. En cambio, mi intervención si es decisiva.

—Esta noche voy a salir con mi traje rojo. Verás cómo asusto a  tus seguidores y enaltezco  a los míos.

—No creo que tus colores los influyan.

—Si produzco algún cambio en los humanos. ¿Dejarás de intervenir en sus asuntos?

Sol Invictus accedió a su pedido porque no creía que un traje iba a producir el efecto que ella pensaba. Así, esa noche Selene salió con su traje que cada bando lo interpretó de forma diferente:

Los soldados que defendían la ciudad de Constantinopla leyeron en sus hilos rojos la mala suerte. El temor y la desolación se apoderaron de ellos. Se sintieron abandonados por sus protectores y resignados, se prepararon para morir en la batalla.

Los astrólogos de Mehmed II interpretaron la señal de la luna roja como la de una victoria inminente. Llenos de confianza y seguros de sus designios, Mehmed II junto a sus soldados, salieron a triunfar.

Esa noche Constantinopla fue tomada por otro imperio.

Con los siglos Sol Invictus y Selene han transformado sus nombres y sus formas, pero siguen juntos, luchan y comparten la admiración, la indiferencia y la idolatría de los humanos.


Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

6 comentarios sobre “Mitos y leyendas: el espíritu del Sol Invictus

  1. Hola, Rosa
    He leido tu relato de golpe y es magnífico.
    Es incrible como los humanos se regían simplemente por la observación de los cambios climáticos y la contemplación de la naturaleza, El Sol y la Luna se convirtieron en las deidades primordiales en las más importantes civilizaciones antiguas.
    ¡Un cordial saludo!

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    1. Como bien dices las civilizaciones antiguas se regían por la interpretación de la naturaleza. En esta época nos convendría, más que interpretarlas, aplicarles los avances científicos y dejar de ver a la naturaleza como un elemento decorativo, sólo para los selfie. Un abrazo 🐾

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  2. Hola Rosa.
    Este relato parece que surja de los más clásicos, uniendo la antigüedad griega, la toma de Constantinopla y nuestros días en los que está escrito. Un texto que, en su recorrido, encaja en todos esos momentos.
    Un fuerte abrazo 🙂

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    1. Sí Miguel, lo escribí a raíz de la investigación que estoy haciendo. Al revisar (Grecia y Roma) me llamó la atención cómo se enfoca un hecho natural (eclipse de luna) con dos interpretaciones diferentes. Un abrazo 🐾

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