A propósito de Derren Brown: The Push

The Push (reality 2016) Derren Brown solo necesita de una hora y nueve minutos para hacer que dudemos: ¿En verdad es tan “fácil” sugestionar a alguien y lograr que haga lo que personas extrañas a él le pidan? ¿Estamos viendo una farsa para entretener? ¿O es un reality “sin trucos” donde, al llevar al extremo a un individuo, éste puede matar a una persona?

La puedes ver si quieres:
Asustarte 😲😮😲😮
Luchar 😎😎😎😎
Pelearte con el mundo 😖😑😶😯
Pensar 😮😉🙁😓
Test de Bechdel n/a
ver  tabla.

Comencé a ver The Push con la idea de pasar un buen rato, porque ¿A quién no le gusta ver a un buen mago? Pero la verdad es que me quitó el sueño y me quedé petrificada un buen rato. Es interesante cómo Derren Brown demuestra lo cerca que estamos de la obediencia ciega.

En la reseña de Netflix leemos: El mentalista Derren Brown organiza un experimento social con el que quiere demostrar cómo se puede manipular a una persona corriente para que cometa un acto abominable.

Por lo general Brown afirma en sus presentaciones en vivo, que logra sus resultados a través de “la magia, sugestión, psicología, desorientación y talento para el espectáculo” Y en este trabajo lo demuestra con creces. Más que un reality, más que un gran experimento social, The Push es una demostración sobre nuestra fragilidad, lo manipulables que somos… si se pulsan las teclas adecuadas.

Un gran despliegue de tecnología, escenarios, actores, cámaras, nos introduce en una realidad arreglada para el experimento y a pesar que como espectadores vemos los preparativos, nos sorprende desde la escena del casting para la selección de las personas que harán como “sujetos del experimento” Esta “entrevista” es el preámbulo que nos muestra lo que somos capaces de hacer con tal de no desencajar en un grupo, bien sea para parecer ser parte o para integrarnos a él.

Las razones individuales que tienen los participantes de esta entrevista para encajar en ese grupo de desconocidos no las explican y en verdad no importan, son los hechos irracionales que ellos hacen los que llaman la atención. Y cuando las personas que no hacen lo esperado son retiradas, ellos intensifican su actitud para demostrar que merecen estar allí porque son parte del grupo.

Las sorpresas continúan. Una vez seleccionado el invitado al reality, el primer paso es hacerlo cómplice de la persona que lo está guiando. Y después, solo después, te das cuenta que Brown, desde la entrevista, también te ha hecho su cómplice.

Luego, cuando estamos disfrutando del espectáculo, Brown con destreza realiza oportunas intervenciones a la cámara y nos hacen cambiar la mira, nos invita de forma efectiva a ponernos en el lugar del sujeto que obedece para descubrir que no estamos tan lejos de él, aunque no lleguemos a los extremos que se plantea en el espectáculo, o tal vez sí…

Las preguntas directas al espectador nos obligan a dejar la fácil postura de señalar a otros como incautos cuando los vemos cumplir órdenes sin cuestionar las consecuencias. Cuando al “Invitado” al reality le dan pequeñas órdenes son escenas cotidianas, pequeñas cosas que de forma inmediata podemos identificarlas en nuestra vida, por ejemplo: ¿Quién, en alguna ocasión, no se ha prestado “ayudar” para que ese “personaje influyente” (importante para nosotros) esté cómodo en esa reunión de trabajo… de estudio… con los amigos…? Y luego sentimos una sensación extraña de que “algo no funciona”, pero la dejamos pasar porque…

En el caso de este reality, Brown nos demuestra que esas pequeñas acciones son los pasos previos para el gran final, en el cual al participante le explican que todo es ficticio y que es parte de un experimento. Él tiene la oportunidad de reflexionar sobre lo que ha hecho o dejado de hacer y lo ocurrido lo puede tomar como una señal de alerta.

Ahora bien nosotros no vamos a ver nuestro “gran final”, nadie va a venir a “rescatarnos”, ni a explicarnos que somos parte de un “experimento” Sin embargo en muchas ocasiones, seamos conscientes o no, cumplimos las órdenes que, con palabras y gestos apropiados, nos dan otras personas que son perfectos desconocidos, pero acatamos sus mandatos para permanecer en el grupo “pase lo que pase” o hasta que algo terrible nos haga reaccionar y reflexionar… como le ocurrió al invitado al reality.


2 comentarios sobre “A propósito de Derren Brown: The Push

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