Vida laboral de Acacio Blanco Albar: El chat de In (7)

Lo único que se mueve aquí es la luz, pero lo cambia todo para que nada cambie.

El chat de In

Recostado en el sofá, Acacio revisa el chat que lidera In. Antes de unirse a él, lee algunos comentarios al azar. Se encuentra con diferentes opiniones sobre lo ocurrido en la última reunión: Los que dicen que la pregunta de Daniel fue un sinsentido y los que afirman haber encontrado en sus palabras una gran profundidad, una luz que iluminará sus futuros pasos.

Acacio habla con Saturnino y piensa que él y Virginia están de acuerdo para controlarlo. Nuevo pacto con In. Otra discusión con Virginia cuando ella le cuenta que Saturnino la llamó (él no es tu amigo es MI AMIGO)

Ambos grupos, con argumentos apasionados, tratan de convencer sobre todo a los indecisos, sin descuidar a los que opinan lo contrario. Acacio se da cuenta de que los comentarios de In son generales, evita tomar partido. Observa que es muy hábil con las palabras; logra que otros digan lo que él desea. Por esa razón le cae bien. Antes de aventurarse a participar, dirige su mirada a las últimas intervenciones:

—¡Todos tenemos derecho a aprender a cómo poner las manos al caminar! ~AX23. —¡Que sepan quiénes somos! ~Nemesia. —Eso es una tontería. ~Ocasoprimaveral. —Yo también quiero que todos me vean como lo que soy. ¿Alguien puede decir cómo debe poner las manos una persona inteligente? ~JYM77. —Creo que dijeron que debemos caminar derechos, con los hombros en concordancia con nuestros cuerpos. ~Oliver. —Por favor, déjense de tonterías, parecen unos niños. ~Óscar. —También escuché algo de “estar atentos”, pero no sé a qué. ¿Alguien me lo puede aclarar? ~DK. —Los que no estén de acuerdo, ¡dejen de sabotear! ~44D. —¡Que se salgan del chat! ~ Achlys. —Si no creen en lo que hacemos, en lo que decimos, en lo que pensamos, no merecen trabajar en este proyecto tan puro, que busca terminar con las discrepancias y trata de implantar la armonía de una vida próspera. ~44D. —A mí me preocupa qué gafas debo usar para parecer más inteligente. ~Ernesto. —Recuerden que la verdadera inteligencia radica en reconocer y asumir el puesto de cada quien y para proyectar esa inteligencia, lo más fácil es imitar a los líderes. ~In.

La intervención de In trajo un sinfín de nuevos comentarios. Algunos comienzan a preguntar cuáles ritos se deben implementar; otros se preguntan: «¿Cuál es el color indicado?» Esto pareció una pregunta de vital importancia, ya que se repitió en varias intervenciones e hizo intervenir a In para señalar que en la Institución, en definitiva, es el azul. Les recordó que recogieron todos los objetos de oficina que eran de colores diferentes y como suele proceder, a manera de incentivo motivacional, añadió una frase: «Normalmente, lo que más miedo nos da realizar es lo que más necesitamos llevar a cabo». Ante tamaño disparate, Acacio, para averiguar hasta dónde llegaban sus apreciaciones y para añadir más leña al fuego, se aventuró a preguntar:

—¿Estamos trabajando en un proyecto o deseamos pertenecer a un grupo uniformado? ~Acacio.
No hay respuestas, cada quien está sumergido en lo que cree que es su propia preocupación: —Este proyecto es el principio de un gran cambio. ~ Vanesa. —Será un modelo a seguir. ~LM. —Pero recuerden que para lograr el éxito del proyecto hay que detectar las discrepancias en nosotros mismos, llegar a sus orígenes y eliminarlas. Fueron las palabras de Onagnaz ~In. —¿Y cómo lo logramos? ~AM22. —Manteniendo una fe ciega en nuestros guías. Ellos saben lo que nos conviene a cada uno de nosotros. ~In.
Acacio comprendió que estas palabras iban dirigidas a él. Confirma que In es un tipo inteligente, se sabe mover entre esta gente, es íntegro, honrado, noble; completamente confiable.


Al día siguiente, Acacio, apenas llegó al trabajo, se encontró con una mañana ajetreada. Mientras se toma un café, escucha los comentarios que continúan sobre lo que ocurrió en la última reunión y las conversaciones del chat.
—¡¡¡Menuda pregunta la tuya, Acacio!!! Nos dejaste a todos boquiabiertos. —Le dice In al tiempo que se dispone a sacar un café de la máquina.
—Pero no obtuve respuesta…
—¿Y qué esperabas? ¿Una lección universitaria? —In se ríe con descaro y con una seña se lo lleva a otro lugar; se acomodan en un sitio solitario. Ya a solas, le aconseja: —Debes cuidar tus palabras, no puedes hablar de esa forma, tan directa. No es conveniente. Recuerda que tu gran oportunidad puede estar justo donde te encuentras ahora.
—Sin embargo, veo que con esas palabras logré mi objetivo. —In lo mira con rostro de interrogación, a lo que Acacio le aclara: —Logré que me prestaras atención y dejaras de verme como “el nuevo”, al que hay que “ayudar”.
—Ve al grano, porque no tenemos mucho tiempo, hay que ir a las oficinas.
—Es simple: hay que implementar un uniforme en EMCU…


—¡Qué idea tan original se te ha ocurrido! ¡Jamás me lo hubiera imaginado…! Un cambio de vestimenta, con gafas incluidas. Todo en azul… Supongo que habrás investigado bien el significado de ese color y has pensado buenos argumentos para imponer su uso… —Acacio, aunque no era lo que había pensado y no tiene ningún conocimiento sobre los colores, afirma con la cabeza. Presta más atención a las palabras de In, pero éste lo sorprende al decir: —No me lo expliques. Voy a hablar con Daniel; es a él a quien tienes que convencer, luego te aviso.
La llegada de Diego interrumpe la conversación:
—«Dame un whisky. Estoy hambriento» —dice al tiempo que muestra su café.
In estalla en carcajadas:
—Eso lo dijo Iron Man…
Acacio los mira, permanece en silencio. Diego, mientras se toma el café, pregunta de qué hablan.
—Le digo al amigo Acacio que es indispensable que destaque en esta semana; si no, la jauría de lobos se lo va a comer vivo o va a quedar fuera del proyecto.
Diego abre los brazos y en voz alta, como quien recita en un escenario, dice:
—Ten presente las palabras de Superman: «¡¡La tierra es un planeta fabuloso!! ¡Pero necesita de toda la ayuda que se pueda conseguir! ¡Incluyendo la mía!» —De inmediato cambia de tono. En un susurro se dirige a Acacio: —Y la tuya también… no lo olvides, si quieres sobrevivir…


Sus cafés los terminan entre citas de superhéroes, frases motivacionales dichas en voz alta, intercaladas con susurros llenos de consejos para Acacio, quien los escucha con atención.
—Hoy puedes propiciar nuevos cambios. Piensa en lo que le vas a proponer a Daniel. Pon todo tu empeño en ello. Te conviene destacar en esta semana y pasar al siguiente nivel. Recuerda que: «De todas las cosas que llevas puestas, tu actitud es la más importante». —Esto último lo dice Diego en voz alta y algunos los miran con rostros sonrientes.


Comienzan a caminar por los pasillos; In y Diego continúan su charla de superhéroes. Acacio está distraído, pero las palabras que le dirige Diego le hacen volver a la realidad:
—Yo sigo por este lado, nos vemos luego. Acacio, haz como Batman: «Llevo una máscara y esa máscara no es para ocultar quién soy, sino para crear lo que soy.» Al inventar la tuya, también recuerda esto: «Todos los hombres tienen límites. Ellos aprenden cuáles son y aprenden a no superarlos. Yo ignoro el mío».
Acacio asiente sin comprender muy bien lo que tiene que hacer: ¿debe procesar la conversación, ver alguna película de Batman o preguntarle a In? Se decide por esto último.
—¿Me puedes descifrar lo que dijo Diego? —In, con una sonrisa benevolente, le responde:
—Tienes que dejar a un lado los prejuicios y lanzarte más allá de tus propios límites, proyectar una personalidad exitosa. Ten en mente que «Trabajar duro por algo que nos interesa se llama estrés. Trabajar duro por algo que amamos se llama pasión». Haz que Daniel se entere de tu pasión, preséntale hoy mismo esa idea innovadora de la que me hablaste, no le des muchas vueltas. —Acacio le va a responder que no fue él quien la planteó, sino que fue idea suya, pero In no lo deja hablar: —A medida que la plantees, le vas dando forma. Dile algo así como: “Es algo que aún tengo que madurar, pero es más o menos esta… un cambio de vestimenta… . Todo en azul, el color de EMCU”. Aún no le hables sobre el cambio del nombre del proyecto… Es prudente esperar un poco, confía en mí. Él te va a escuchar, te va a ayudar.


In entra a su oficina y Acacio continúa el camino preocupado; se pregunta cómo tomará Daniel esa idea; aunque es interesante, imponer un uniforme azul le parece un poco infantil. Necesita presentarle algo más audaz.


Al encender el ordenador, está distraído. Mira la pantalla del monitor y aparecen unas letras simples con el nombre del proyecto en negrita: “La distribución de la ciudad por sector económico”. Se le enciende el bombillo.

Recuerda los últimos cambios en la oficina… los lápices de colores… los bolígrafos… las palabras de In y vuelve a mirar las letras del nombre del proyecto… Escucha en su cabeza: «¡¡¡Hay que cambiarlas, son negras!!!» De inmediato comienza a crear otro modelo de color azul. Al jugar con el nombre, las palabras de In se intercalan en su mente: «cambio del nombre del proyecto… todo en azul…» y como una iluminación divina, se da cuenta de que es muy corto, decide que tiene que cambiarlo por algo más elaborado, acorde con la imagen, con los ideales de la institución. Con el mismo ímpetu dedica las primeras horas de la mañana al nuevo diseño. Una vez listo, lo guarda en un pendrive. Investiga el significado del color azul, toma nota de todo lo que encuentra al tiempo que recibe el WhatsApp de In. Daniel lo espera. En silencio, bajo las miradas de Juan Peña, Emma y la abeja, se dirige a su oficina.


Éstos lo ven pasar y al comprobar que entra a la oficina de Daniel, se alegran. Piensan que el segundo paso de su plan está en marcha. Emma recita:
—Segunda falta: carta de amonestación escrita.
Y Juan Peña continúa:
—Se utiliza para conductas de mayor impacto, como reincidencia en faltas leves, ausencias injustificadas reiteradas o faltas de respeto, lo que requiere un registro escrito. —con una amplia sonrisa, concluye —Solo le faltan las ausencias injustificadas reiteradas, pero lo demás ¡sí lo tiene!

Sigue en: Un gran paso adelante (8) Programada para el 8 de Julio



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