El humano, ¿Un «hacedor de historias»?

Desde el inicio de la humanidad hemos llenado nuestras vidas con historias de todo tipo para comprender lo que en su momento no se pudo explicar de otra forma. Y así podríamos decir que el humano es un gran «hacedores de cuentos»

La comunicación es innata en todos los seres, cada uno tiene códigos para relacionarse con su misma especie y con otras. A través de la observación y la convivencia hemos logrado comprender algunos propios e incluso los de otros animales. En cuanto a los elementos de la naturaleza y al resto del universo el ser humano ha tenido que interpretarlos y estudiarlos para asegurar su vida en el planeta ya que ellos no se «comunican» como los seres vivos, pero no por ello quedan exentos de protagonizar nuestras historias y mitos o servir como íconos que trasmiten un mensaje.

Aunque no tenemos testimonios del código oral que se pudo utilizar en la prehistoria, sí conocemos que la necesidad de comunicación llevó al humano a desarrollar dibujos que expresaron los conocimientos adquiridos y esos símbolos recrearon experiencias que, a su vez, se convirtieron en enseñanzas.

Con la llegada de la escritura descubrimos relatos que nos explican sucesos o recrean situaciones, que con el tiempo, también se convirtieron en normas o verdades.

El Juicio de Osiris

A través de esos testimonios escritos o pictográficos, que hoy llamamos artísticos, es donde encontramos explicaciones del origen de la vida, de las ciudades, los misterios de la muerte, los beneficios/desventajas que obtenemos ante el cumplimiento/desobediencia de las normas entre otras muchas enseñanzas.

Son muchos los ejemplos que se pueden citar, se me ocurren mencionar El libro de los muertos del antiguo Egipto en donde encontramos conocimientos místicos del más allá.

O las obras del autodidacta William Shakespeare, el dramaturgo más importante y célebre de la literatura universal que supo describir las pasiones de sus personajes y entretener al público a pesar de que sus obras por lo general terminan en tragedias.

Portada del First Folio, 1623. Retrato de Shakespeare grabado por Martin Droeshout.

E incluso las pinturas de El Bosco con sus imágenes extrañas y satíricas encontró la manera de expresar sus pensamientos más allá de las normas de la época.

Todas estos artistas, de diferentes épocas y estilos, nos llevan a pensar que el ser humano se vale de su inventiva narrativa para explicar de forma directa y simple, cosas complicadas.

El jardín de las delicias, óleo sobre tabla, 220 × 389 cm, Madrid, Museo del Prado.

También tenemos conocimientos de historias sobre alguna característica o comportamiento de personas o de animales, de allí la cantidad de leyendas y mitos que nos animan a comprender la buena o mala suerte si tenemos o no una determinada actitud o un determinado animal y que terminan en arquetipos que luego llegan al gran público (entiéndase la sociedad) como estereotipos.

Estos relatos han servido para creer o dejar de creer en algo. Y no solo me refiero a los escritores o cuentistas que dibujan/retratan realidades, fantasías o mundos distópicos desde sus códigos, sino también a otros que han encontrado en este arte un medio eficaz para demostrar su poder y/o permanecer en él.

Resulta fascinante cómo el artista encuentra la forma de expresar y trasmitir su perspectiva/propuesta dentro del discurso y canon establecido para que su arte sea tomado como tal y cómo el engranaje social se nutre del artista para validar y asentar su propio discurso. Retroalimentación que avanza y se paraliza en su relación entre la trasformación y la estabilidad que necesita el orden establecido. El artista, al igual que el río, siempre encuentra un camino al mar, aunque el trayecto lo hayan modificado. La expresión se puede moldear pero no silenciar.


2 comentarios sobre “El humano, ¿Un «hacedor de historias»?

  1. Hasta el humano privado de la oralidad del habla, es un cuentero empedernido. Ya luego, cualificar y cuantificar la calidad y efectividad de sus historias y su narrativa, eso lo juzgarà la subjetividad de quienes asisten a su tribuna. Y me parece muy cierto lo que tù planteas. Todas las artes son herramientas para que LOS CUENTEROS se explayen y vayan puliendo ese don en bruto que todos los humanos recibimos por defecto. Gracias querida amiga por lo que expones, y gracias por soportar mis comentarios. Un abrazote.

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    1. Hola Oswaldo, en verdad que estamos rodeados de cuentos. No hace poco por la TV escuché/vi una noticia que me pareció incoherente, pero lo curioso es que algunas personas a mi alrededor la encontraron esclarecedora… Me encanta que el mundo sea tan “disparejo” Gracias por pasarte y por alegrarme el día con tus ocurrentes comentarios . Un abrazo 🐾

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