A propósito de Divinas (Película 2016)

Divines (2016) retrata una realidad generalizada, que pocas veces sale a la luz cuando se trata de grandes ciudades cosmopolitas y famosas por su glamur. Bajo la dirección de Houda Benyamina este retrato tiene varios aspectos más allá del cliché del género de la propia película (thriller, narcotráfico).

La puedes ver si quieres:
Asustarte😮
Pelearte con el mundo😕😯😶😑🤐
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La idea de que el ambiente del narcotráfico se ofrezca como alternativa «profesional» se asocia con países «en desarrollo», llamados «del tercer mundo». En el film Divinas se continúa con este enfoque, asociando a personas no europeas, aunque sí han nacido en Europa, algo que sin lugar a dudas en un problema social.

Reseña de Netflix: dos amigas adolescentes muy espabiladas están decididas hacerse ricas o morir en el intento. Su plan es seguir los pasos de una traficante de droga en el barrio.

La película plantea temas delicados como lo son la pobreza y la integración. A diferencia de otras del mismo género y temática no hay dicotomía entre buenos y malos. Es un retrato con matices sobre la sobrevivencia de los que están, en el reparto de oportunidades, de últimos en la fila.

Desde las instituciones un mensaje claro: ser obedientes, sonreír y llevar la carga con la dignidad del que cumple con su deber y tal vez, solo tal vez, algún día se tenga la suerte de conseguir un trabajo administrativo mal pagado. La protagonista Dounia, interpretada por Oulaya Amamra, desvela en una escena, para su clase y a su maestra, lo poco convincente que resulta ese discurso (que pretende ser una salida a la situación nada favorable que les rodea) Interrumpe una especie de role play (parecido al que se hace en las entrevistas de empleo para ventas, o en los entrenamientos de los vendedores) primero con la travesura de un alumno rebelde, luego la representación crece: Dounia audita impulsivamente las horas que la docente debe trabajar para ganar una miseria. Según mi punto de vista es aquí donde se expone el eje central de la crítica que propone Divinas, si quieres ser aceptado por el sistema y que este no te señale ni moleste, has como la profesora, practica la sonrisa y cumple con tu papel.

Por otro lado hay un opción de prosperidad económica y personal ya que implica el respeto de los otros, algo que no ofrece la versión oficial. Para ello impera la ley del más fuerte, de aquel que es capaz de emprender cualquier asunto con tal de ser alguien.

En un ámbito menos desesperado esto se traduce en que triunfa el que está dispuesto «hacer más». Si se ejerce la violencia será haciendo uso del poder que se obtiene para cerrar algunos caminos que amenacen con el ascenso social, económico y en la calle, se le suma el hecho de tener que matar o morir para sobrevivir. Esa fuerza se convierte en un recurso para evitar la propia muerte.

Si algo ha entendido Dounia es que el único medio para lograr que otros te respeten, tener algún poder sobre los propios actos y ante todo pasar de la mera sobrevivencia a la vida que algunos dicen vivir, es a través de la posición económica. Por lo que decide hacerse rica o morir en el intento. No deja de ser una adolescente, una ingenua. Su amiga Maimouna, también protagonista e interpretada por Déborah Lukumuena, vive el mismo entorno aunque sus nexos afectivos con el mundo son más sólidos (tiene una familia y una religión) por esa razón es confiada y menos decidida que ella en obtener mucho dinero. La fidelidad de la una por la otra, la confianza y la amistad son un nexo fuerte, que se acentúa cuando es uno de los pocos hilos que sostienen la existencia.

Normalmente vemos historias de sobrevivencia, iniciación en el mundo del crimen y amistad protagonizadas por hombres, con mujeres floreros que rodean al líder de los malos y están allí cual muebles o esclavas.

Oulaya Amamra, Jisca Kalvanda, Déborah Lukumuena. Protagonistas de Divinas (2016)

En este film se maneja una especie de dinámica invertida en cuanto a la jerarquía de géneros sin ser maniquea, ni elaborar discursos feministas en los diálogos. Por ejemplo las protagonistas aspiran al poder y al dinero que ostenta Rebecca, la jefa de la zona, interpretada por Jisca Kalvanda. La película no se cuestiona ni porque ella es una jefa, ni si debe serlo o no. No es mejor ni peor que un jefe, solo es la que manda, así como en diferentes relatos son otros los cabecillas. De forma natural y absolutamente factible Rebecca tiene su séquito de floreros (hombres blancos y guapos) y su red establecida. Las introduce y las instruye para ser parte de su universo. También está presente esta sutil inversión en el romance con Djigui, interpretado por Kevin Mischel. Joven que es rescatado por la protagonista (evita que tenga un accidente) que es bailarín y guardia de seguridad. Una vez más esto es un fragmento de la historia sin que resulte un discurso forzado o irreal.

Como todo joven ingenuo existe en ellas la confianza de que podrán hacerse un camino por esta vía, cuando la situación golpea y deja de ser divertida aflora el romance que ofrece una especie de escape. La atracción física y el amor juvenil aparece al igual que una ventana abierta dentro del laberinto de puertas cerradas. Dounia puede huir con Djigui, pero Maimouna no podrá eludir su destino, que no es otro que ser esposa en un matrimonio concertado y luego, ser madre. Al mismo tiempo las amigas quisieron ser más astutas que la matona Rebecca y eso tiene sus consecuencias.

La película retrata un sector o aspecto de la realidad actual con tientes de un nuevo Naturalismo (al no haber critica explicita, sino un tono imparcial marcado por el determinismo social) Muestra un callejón sin salida, en donde las opciones van a parar a un futuro nada prometedor.

Lo duro de la realidad de la periferia, el crimen, la prostitución y lo mal que salen las cosas para quienes van por el llamado camino fácil se suaviza con lo cándido de las actuaciones de las dos protagonistas y el ritmo de la narración, aspectos que no dejan que se nos olviden que son jóvenes, dulces, imaginativas y crédulas. Además la película tiene un extraño sentido del humor que refuerza esta sensación y que paradójicamente la vuelve más cruel, fiel retrato de cualquier barrio marginal. Hay una escena que particularmente me parece muy bien lograda y que da toda esa imagen de niño desesperado por sobrevivir, que cree que al llegar a la adultez los acontecimientos serán tal cual las planea desde su adolescencia: ellas, guapas y Divinas, simulan ir en un coche de alta gama y al son de la banda sonora protagonizan un video musical imaginario, en donde se arrojan billetes al aire. Sin quererlo hacen su propio role play de la vida ostentosa, despreocupada y glamurosa que se supone tiene los narcos.

Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

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