La nueva distribución de la población humana (relato corto)

Los líderes de la organización social EMCU no acostumbran reunirse con los noticieros locales, tienen sus propios medios de difusión, por esa razón su inesperada visita nos extrañó. Los veo salir de la sala de juntas, después de varias horas con el director. Me sorprende que vengan directos hacia mí. En todos estos años que llevo en el Agnus hoy solo he podido hablar con ellos en contadas ocasiones, así que, con rapidez organizo mi pequeño cubículo para causarles buena impresión. Me intriga sobremanera lo que ocurre detrás de las siglas de El Manto Del Conocimiento Universal. Suelen ser muy herméticos. Mis pensamientos se interrumpen al sentir sus miradas en mis ojos.

—Mañana explicaremos el proyecto que hemos desarrollado —habla Daniel con una voz muy baja. —Pasaremos a la historia como referentes del progreso, deseamos que formes parte en ello.

—¿Dónde debo presentarme? —En medio de la atmósfera que crearon sus cuatro ojos y el susurro de Daniel sobre mí, también respondí con un hilo de voz. “En las instalaciones de la Institución” fue lo que obtuve por respuesta y como si de un hechizo roto se tratase todo volvió al color normal. Mientras los acompañé hacia la salida del edificio hablamos del clima y de los beneficios de su proyecto para afrontar la nueva normativa de circulación vial.

Al día siguiente llegué cámara en mano. Las sorpresas empezaron al darme cuenta de la cantidad de compañeros que estaban desde temprano, era una rueda de prensa nacional. Daniel tenía razón, el proyecto prometía ser trascendente, el nerviosismo me hizo transpirar, a pesar del clima suave de esa mañana.

El primer impacto fue al abrirse las puertas de la Institución. Nos esperaban una fila de personas sentadas unas sobre las otras. Columnas perfectas, todos a la misma altura. De inmediato tomé fotos y escribí mis primeras impresiones en la libreta que tenía preparada. Algunos realizaron preguntas que se quedaron sin responder, no estaban autorizados a ello. Solo nos pidieron que formáramos una hilera.

Los que nos hablan son altos, fuertes, con botas imponentes, sostienen a otro de estatura media sobre sus hombros. Éstos a su vez llevan a uno más bajo, que no tienen acceso al suelo y calzan una especie de calcetines. Se mueven con agilidad, como si no llevaran peso. Resultan intimidantes, quizás por eso no tardamos en colaborar. En pocos minutos hacemos la línea recta. Las columnas verifican nuestra alineación y miden la separación entre nosotros. Una de ellas se coloca a mi lado, muy cerca:

— ¿Tienes alguna duda?  —habla con un tono de voz bajo, sin agachar la cabeza y noto que disimula nuestra comunicación. Tuve que esforzarme para escucharlo.

—Hola, te he visto por la cuidad. Eres realmente muy alto como para no reconocerte. ¿Si no has respondido a las preguntas de los otros, por qué responderás las mías?

—Víctor me pidió que te ayudara a entender los beneficios del nuevo sistema. —Ante el gesto de incredibilidad que dibujó mi rostro me pide disimular mis expresiones y que aproveche el beneficio que se me ha dado. —Los detalles los tendrás igual que los demás, durante la presentación. El proyecto es sencillo: los altos, como yo, formamos el grupo de los Cimientos. Tocamos el suelo, de allí estas botas especiales que protegen los tobillos. El refuerzo es para garantizar su durabilidad, me di cuenta que las observaste con detenimiento. —No me permitió interrumpirlo, aunque fue mi intención. Parece que mi tiempo de realizar preguntas se ha terminado, así que presté atención. Seguí sus instrucciones “para que no se note que hablamos”  y mantuve la mirada al frente.  —Servimos de soporte —continuó con la explicación que tenía preparada: —sobre nosotros, sentados en cómodos sillones ergonómicos, están los Núcleos y arriba de ellos los Alcanzadores. —Fue lo último que escuché antes de llegar a la entrada del edificio en donde sería la rueda de prensa. Continué en mi fila y las Columnas se colocaron en su propia alineación para vigilarnos. La curiosidad aumentaba. Deseábamos entrar pronto para aclarar las dudas, por lo que obedecimos las señales de los Cimientos, como mansos corderos.

El proceso para acceder fue largo. Ingresamos al edificio de tres en tres, luego nos separaron según el tamaño. Esperamos en un amplio recinto de techos infinitos hasta que éramos muchos y en fila, lejos unos de otros, nos guiaron al nuevo salón de conferencias. Allí nos acomodaron, de uno en uno, en sillones individuales. Quedamos aún más separados, distribuidos de forma estratégica para una visión clara del escenario. Miré hacia arriba y me sorprendió que ya estaban sentados algunos reporteros a una distancia considerable, pero no excesiva, de mi cabeza. Supuse que en el sistema de Columnas humanas yo sería parte del llamado Núcleo, me pareció lógico, soy promedio. Al llenarse las sillas de mi grupo nos elevamos al unísono y debajo aparecieron nuevos asientos. En las butacas a ras del suelo sentaron a los que también entraron en perfecto orden y silencio.

Me maravillé al observar el auditorio repleto y no sentir el agobio de los murmullos a mí alrededor. Desde mi isla solitaria disfruté del escenario. La voz de Víctor directamente en mi oído me sacó de mis reflexiones cuando inició la conferencia. Ajusté el volumen del auricular para escucharlo mejor:

—Buenas tardes señoras, señores, señoritas, señoritos. En fin, me dirijo a todas las personas, personos físicas y digitales, presentes y a las que nos verán en diferido. Para EMCU es un honor dar a conocer los resultados de los estudios del proyecto “Economía y geografía ambiental rural y urbana para un próspero desarrollo sostenible a largo y mediano plazo” Su estudio nos ha llevado años y como han podido apreciar, lo hemos puesto en práctica en nuestra Institución.

Un murmullo comenzó a surgir entre los presentes, pero desapareció cuando la atenta mirada de Víctor ordenó una rápida acción al grupo de Columnas que revelaron su presencia a la izquierda de cada periodista.

El azul de sus trajes y gafas se habían fundido con el de las paredes y sillas, parecían sombras por eso no los habíamos notado. Al sentir sus manos en mi hombro, como un toque de adiestrador, tuve que apretar la cámara contra el pecho para que no cayera al vacío. Restablecido el orden, continuó:

—Como sabrán la población mundial de humanos sobrepasa los siete mil trescientos millones, lo que implica un gran impacto sobre el planeta. Nuestra preocupación por el cuidado del medio ambiente nos ha llevado a maximizar el rendimiento de los espacios compartidos. En la búsqueda del bienestar de los habitantes de la ciudad, EMCU ha desarrollado un novedoso método que activa la conciencia de rebaño para poder utilizar las zonas comunes sin dañar el ecosistema. Es vital que cualquiera pueda disfrutar de sus beneficios. No está de más recordar que todos dejamos huellas, pero no siempre son las deseadas. Solo las que plantamos a través del conocimiento aportan soluciones y permite efectuar acciones inteligentes. La vida puede y debe ser diferente, próspera. —Hizo una pausa. Observó la reacción de los presentes y con una breve mirada le indicó a Daniel que prosiguiera.

Cuidadores del Precepto, así se llaman a esas personas tan serias que están a su lado. No sé quiénes, ni por qué le pusieron ese nombre, pero suena bien y es elegante. —Con estas palabras Daniel provocó la risa de los invitados que se apagó después que él hiciera una imperceptible señal que nos indujo a reacomodarnos e imitar las posturas impecables que mantenían los Cuidadores del Precepto. Me embriagó su dominio y manejo de grupo. Gracias a sus dotes histriónicas logró un giro de exaltación, los gestos de sus manos hicieron que hasta yo, que me propuse observar con imparcialidad, aplaudiéramos y repitiésemos sus expresiones.

—Para lograr un mejor uso del espacio se ha abordado el concepto de la verticalidad. ¡Ese es el futuro sostenible! ¡El que salvará a nuestro maltratado planeta! —Luego de forma divertida hizo un gesto para que repitiéramos esto último y prosiguió: —Tenemos que aprender a vivir ¡en vertical! —Nos invadió una euforia creciente, repetimos la frase y otra vez movió sus manos para que volviéramos al mutismo inicial.

 —Lo vertical no implica jerarquía. Esos conceptos del pasado deben superarse. La nueva vida en vertical está vinculada con una mentalidad en horizontal. Todos somos humanos ¡iguales uno de otros!, menos en las estaturas. Seremos eficientes si aprovechamos este factor para resolver un problema de espacio. Problema que se traduce en escasez de recursos. Escasez que nos hace menos prósperos, lo que es igual a decir que somos menos felices. La felicidad es a lo único a lo que debemos aspirar. Es próspero quien tiene las condiciones favorables que lo lleven al éxito, en lo que sea que se proponga. Como consecuencia inevitable, será feliz. Debemos ser inteligentes para beneficiarnos de lo que podemos construir y ser capaces de solucionar los problemas. La prosperidad es el camino hacia la felicidad. La vida puede y debe ser diferente, próspera con un camino y final feliz. 

Dicho esto se reproduce un video en una gran pantalla. Nos muestran los elementos, infraestructuras y dispositivos necesarios para una vida en vertical. Es la historia de las personas detrás de una de las Columnas, muestra un día cotidiano dentro de la ciudad a tres niveles. Apreciamos, sin duda alguna, su funcionamiento. Para terminar, aparece un gráfico con las estadísticas sobre las reducciones de gases de emisión, el aumento del oxígeno puro y los grados de temperatura. Luego de una hora de proyección Daniel retoma la palabra.

—¿Han visto lo que EGARURBASOSLARMEPLA implica? Piensen en la cantidad de nuevos empleos, en el ahorro espacial. ¿Notaron el aumento de huertos y jardines verticales, la reducción del ancho de las calles, el total de espacio que se librera? ¿La ausencia de coches particulares? hay más trasporte colectivo, lo que significa menos emisiones de gas —Miró complacido al auditorio. Prosiguió con la presentación de otro video y la promesa de que sería corto.

Observo que la audiencia trasmite entusiasmo por la implantación del nuevo orden. Aunque no faltan los que desean realizar consultas a destiempo. Son los que están incómodos en sus sillas, los que buscan contacto visual con los demás y no se centran en lo fundamental. Esos que quieren saber cosas a su ritmo, ansiosos por efectuar preguntas que aún no nos han indicado que podemos formular. Durante el segundo video, el Cuidador del Precepto de mi izquierda se acercó para darme algo. Vi que algún que otro compañero también recibió un sobre cerrado. No pude reprimir la curiosidad y lo abrí: Era una invitación para una visita guiada a las instalaciones verticales. Por supuesto que iré.

Escribiré un gran reportaje. Ciudad Agnus será trascendental después de esto. Con emoción espero el final de la presentación, tengo que ir al baño.


11 comentarios en “La nueva distribución de la población humana (relato corto)

  1. ¡Vaya historia has soñado! ¡¿Qué noticias viste?!
    La verticalidad de las edificaciones implantadas en los humanos. Tengo claro que de hacerse yo tendría que ser un Cimientos, no por altura, sino porque el que tenga que llevarme a mí tendría que comer muchos potitos. 😅😂
    Ya nos contarás como funciona Ciudad Agnus y espero que en el cuarto de baño no se impusiera también esa verticalidad. 😱😂😂
    Felicidades por el relato, muy imaginativo y maravillosamente narrado.
    Un abrazo. 🤗😊👍🏻

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    1. jajajaja😁 Ya te contaré JascNet después que vea el noticiero jajaja😁 En relación al baño, creo que también se emplea el sentido vertical, con pequeñas cabinas de tres alturas!!! De todas maneras, cuando resuelva este pequeño problema y otros como dormir, comer etc. lo informo. No creas que me voy a quedar con esta angustia yo sola. Un abrazo 🐾

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  2. Poca broma, las contrucciones en vertical son un hecho desde hace años y años. Imaginemos ahora todas esas contrucciones verticales que albergan a cientos de humanos, contruidas en horizontal. Ancho es el mundo, pero tampoco tanto. El constructor sabe cómo ahorrar espacio y sabe que nunca arañaremos el cielo.

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    1. Hola Cabrónidas, 😁 jajaja eres un buen candidato para el proyecto de EMCU. Es posible que Víctor y Daniel te seleccionen para la prueba piloto, ten a la mano tus medidas para que te ubiquen en la columna humana jajajaja 😁Gracias por el comentario. Un abrazo 🐾

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  3. ¡Hola, Rosa! Un relato cargado de ironía que me ha encantado. Has puesto el dedo en llaga de este culto a la prosperidad y la ciencia que, quién sabe con qué intenciones, se está convirtiendo en una nueva religión. Brillante eso de los Cuidadores del Precepto, te aseguro que me han venido a la cabeza un buen número de ejemplos en los medios informativos. Reconozco que soy desconfiado por naturaleza y dudo mucho de que los poderes económicos y políticos hayan alcanzado un momento de epifanía moral para preocuparse ahora de la salud del planeta o de las personas, así que me parece que todos esos buenos propósitos son más bien excusas para hacernos tragar cualquier cosa, hasta vivir en vertical, ja, ja, ja… Brillante relato. Un abrazo!

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    1. Hola David. Gracias por el comentario, me alegraste la mañana. 😍 Por el bienestar de todos, espero que no tengamos que vivir montados unos arriba de otros en aras de la «salud del planeta»😲 A mí no me gustaría caminar o «ir al baño» con otras dos personas sobre mis hombros jajajaja 😁 Un abrazo 🐾

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  4. Estupendo relato Rosa! Pero a mí lo de vivir en ‘vertical’ no me convence nada, que luego seguro que los más bajitos tenemos las de perder, con eso de que ocupamos menos espacio. Yo soy más de horizontal, si el cuerpo debe dormir en horizontal, no vamos a llevarle la contraria a la madre naturaleza. Y tanta disciplina…yo soy más anárquica, jajaja. Además seguro que detrás de esa ‘preocupación por el medio ambiente’ se esconde algún/algunos intereses macroeconómicos, de los que salimos mal parados los de siempre. Un abrazo!

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