Carmen M. Sosa: Préstamo sin intereses (19)

Carmen M. Sosa decide dejar la cena lista para esa noche. Desea preparar la sopa de queso que tanto le gusta, pero no recuerda cuáles son los pasos a seguir. Piensa en llamar a su madre. Ella le puede dar la receta, además es una buena oportunidad para reconciliarse y contarle que tiene un buen trabajo.

Sin más preámbulos llama. Del otro lado del teléfono se escucha una voz a la que Carmen saluda. De inmediato la comunicación se corta. Vuelve a marcar, no responden. Insiste varias veces, hasta que reconoce la realidad: su madre no quiere gastar palabras con ella.

Resignada ante esa negativa trata de animarse, por lo que busca la receta en internet. Encuentra una que se asemeja a la que ella recuerda, de inmediato prepara la sopa. La deja para la noche, al llegar del trabajo en el Café de la Tertulia de la Tarde. La mañana transcurre con los clientes habituales, sin mayores acontecimientos. Sin embargo, Carmen trabaja en silencio. Con la tristeza contenida en su corazón. «Quizás sea un mal presentimiento» se dice a sí misma al terminar el primer turno del día.

Piensa en despejarse y dedicar el poco tiempo que tiene antes de volver al trabajo a trasplantar los germinadores del huerto que están dispuestos en el suelo. «Los pondré sobre el nuevo estante de la cocina» fantaseó en su mente. Al entrar a su casa siente como se le mojan los pies. Comienza a caminar hacia el salón y el agua turbia le llega a los tobillos. Observa que todo está inundado. Con determinación llama al Seguro de hogar. Explica el problema y el operador, con el tono amable de una grabación, indica:

—La avería de una tubería solo está cubierta por el Seguro de hogar si tienen contratada «la cobertura de daños por agua». En caso contrario, como es el de Don Manuel, la reparación de la rotura y de los desperfectos causados por ella, correrá de vuestra cuenta. ¿La puedo ayudar en algo más?

Carmen le dice que no, se despide sin entender por qué Manuel no contrató esa cobertura, pero ante lo evidente, entra en pánico al advertir que el agua no deja de brotar del suelo.

Sale a buscar a un vecina que tiene fama de ser la mejor fontanera del barrio. Lo primero que hace es cerrar la entrada de agua de la calle, luego realiza una inspección y comienza a preguntar sobre las tuberías de la casa. Ella no tiene idea de lo que le pregunta, no sabe cuánto tiempo tienen las actuales o si son las originales de la vivienda, en fin, llama a Manuel para que él le responda. Una vez finalizada la conversación le devuelve el teléfono móvil a Carmen. Manuel y ella coinciden en que la única alternativa es solicitar un préstamo para poder pagar el trabajo de reparación que se prevé complicado y costoso. Descartan la posibilidad de pedir ayuda a sus respectivos padres. Él la calma al decirle que va hablar con un compañero, que seguro lo soluciona.

Manuel se desespera ante la situación y las fotos de la casa que le ha enviado Carmen. Busca por todo el recinto a un investigador que llaman «In», le han puesto ese apodo por estar en todas las movidas de la empresa y ayudar a todo el que pueda con temas personales, sobre todo si se trata de dinero. Logra hablar con él en la máquina de café. Le explica, le enseñanza las fotos

—Deja ver qué puedo hacer. Quédate atento al teléfono. —Fue lo único que dijo In luego de escuchar a Manuel con atención y antes de desaparecer a toda prisa.

Al cabo de un rato Manuel recibe una llamada para que se presente con urgencia en la oficina de Víctor, allí también se encuentra Daniel. Ellos preguntan por la situación, ven las fotos y aceptan darle el préstamo. «No hay que preocuparse por las cuotas para pagarlo, ya lo veremos, lo importante es solucionar» Fue la respuesta que recibió a la pregunta sobre cuánto le prestarían y cómo lo pagará. «Llama a tu mujer y que nos pase el presupuesto, además hemos pensado que podríamos cambiarte de puesto: más horas y más sueldo» Luego le informan del nuevo almacén de abastecimientos de EMCU, cuya sede está en la parte de atrás del Café de la Tertulia de la Tarde, le informan que allí necesitarán a un encargado.

—Piénsalo porque ya no sería dentro de está Institución. Trabajarías para nosotros, serías el primer empleado oficial de EMCU —dice Daniel con una sonrisa de orgullo en los labios. —Avísanos pronto para gestionar lo del préstamo. Si lo pides aquí debes hablar con Milagros que es la que lleva la cuenta de los empleados. Lo que te corresponda por prestaciones y eso, pero si aceptas ser de los nuestros solo pásanos el presupuesto y listo.

Manuel no responde al momento. Sale de la oficina y de inmediato llama a Carmen. Hablan, revisan los pro y los contra, hasta que llegan a la conclusión que es una excelente oportunidad. Antes de terminar la llamada le pregunta por el presupuesto:

—En lo que lo tenga te lo paso, aun no ha terminado de hacer la revisión —responde Carmen.

Manuel vuelve a la oficina de Víctor donde permanece Daniel. Acuerdan los detalles que han de tomarse en cuenta en el almacén y arreglan los de la renuncia de Manuel a la Institución. Mientras esto ocurre la fontanera, que ha vuelto a revisar las instalaciones, ya encontró el punto central del problema. Levantó las tapas de desagüe que hay en la casa y el agua comenzó a salir con rapidez. Luego rompe el suelo y le muestra a Carmen las tuberías que están destruidas.

—Hay que cambiar desde la entrada de la calle y luego colocar un suelo nuevo. La madera está empapada, no creo que se pueda recuperar.

—Y eso cuánto puede costar?

—El trabajo es mucho y costoso. Hago un presupuesto, pero te digo que puede variar de acuerdo con los problemas que surjan. Esos no dependen de mí. Pero bueno somos vecinos, esto lo hago por Manuel. Lo conozco de muchos años, así que no te preocupes que lo ajusto, aunque te advierto que los materiales no son baratos. Eso sí, trabajaré en mis horas libres.

Carmen acepta, así que la vecina toma medidas, llama por teléfono, busca precios, apunta en su libreta. Mientras Carmen saca el agua hacia la calle como puede. Al cabo de un rato la fontanera le pasa un papel, es el presupuesto. Ella se queda en blanco cuando mira el precio.

—¿En cuánto tiempo estará listo? —Es lo que pregunta Carmen con un nudo en el estómago.

—Una semana, si empiezo mañana. Vengo al medio día y algo por la tarde.

—¿No puede estar listo antes? Recién comencé a trabajar, no puedo faltar. Pero sin agua una semana es mucho tiempo.

—Se pudiera hacer el fin de semana. En dos días estaría hecho, pero para eso debo llamar a varios de mis ayudantes y claro pagarles por lo que el presupuesto sería mayor.

—Hablaré con Manuel y luego te aviso qué decidimos, muchas gracias por venir tan rápido. —Carmen se despide de su vecina fontanera.

Llama de inmediato a Manuel quien responde enseguida, sigue reunido con Víctor y Daniel. Manuel activa el altavoz y se escucha a Carmen leer el monto inicial, luego explica que para acortar el tiempo del trabajo el presupuesto aumenta.

—Lo mejor es que lo haga lo más pronto posible —habla Daniel en voz muy alta para asegurarse de que Carmen escuche.

Luego de esa llamada se comunica con su jefe para justificar su ausencia de la tarde. Se sorprende al darse cuenta de que ya está informado del incidente, pero no pregunta cómo lo supo ante las abrumadoras palabras de aliento. El marido de Milagros la tranquiliza sobre todo al despedirse con un «ya nos vemos mañana por la tarde. Toma también la mañana libre»

La casa es un caos, las plantas del huerto flotan por el suelo, al igual que algunas revistas y libros. Con paciencia y tristeza los tira en una bolsa y continúa con la ardua tarea de limpiar. En la noche llega Manuel, que antes a pasado por casa de la vecina fontanera.

—Vienen el sábado. Ya le adelante la mitad para que compre lo que necesita y empiecen a trabajar —dice Manuel apenas cruza la puerta de entrada. —Me han dado un poco más, por si surge algo durante la reparación. Ya he renunciado y el lunes empiezo con ellos. —Resume con voz apagada.

Carmen y Manuel se ponen a organizar el caos. Luego se toman la sopa que ella preparó en la mañana. En medio del desastre la conversación se vuelve alegre mientras buscan suelos en las web de grandes tiendas de bricolaje y construcción.


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Publicado por rosaboschetti

Relatos, historias, ilustraciones… y flexiones sobre arte

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