Allá en la montaña de Sorte, vive una Diosa

Pides que escriban un cuento lleno de dulzura, poesía, amor, cuya historia transporte de nuevo a la infancia. Deseas que esté plagado de aventuras, viajes, intriga… que describa un universo fabuloso, fantástico, alegre, divertido, repleto de criaturas imposibles.

Con los ojos buscas en dónde sentarte, mientras explicas que aspiras realizar un buen viaje al mundo de la fantasía y aclaras «No es obligatorio que el tema sea navideño, pero de ser así, no me incomodaría. Eso sí, es indispensable que aparezcan dos personajes: un niño o niña y una criatura fantástica… No deseo elfos, duendes, hadas, gnomos… quiero algo original o quizás que esté basado en alguna leyenda y que tenga un final feliz». Luego te dispones disfrutarlo a plenitud, recostado en el sofá de tu salón.

La petición me hace titubear por momentos. ¿Tendré algún relato de acuerdo con estas expectativas?, no lo sé. Busco en mi mente, en la memoria de mi pueblo y encuentro un tema que se ajusta (o eso creo). Trata de la vida de un personaje cuyos orígenes son confusos. Existen varias versiones que hablan de ello, pero ninguna se puede negar ni confirmar con exactitud. Todas parecen ciertas y también pueden ser falsas. Estas son las dos más difundidas:

Montaña de Sorte

Algunos cuentan que hace muchos siglos atrás, impreciso en el tiempo, existió una princesa con cabellos lisos, largos hasta la cintura, que adornaba con tres hermosas flores abiertas. Vivía en un poblado cuyo nombre original se olvidó, pero que hoy se llama Yaracuy, lo que significa el «lugar de Yara», en honor al nombre de la princesa. Según relatan, cuando la dueña de las lagunas y los ríos del lugar contempló su belleza quiso tenerla con ella, así aquella enorme culebra raptó a Yara. La noticia llegó hasta los espíritus de la montaña, quienes decidieron rescatar a la princesa y castigar a la víbora. Le quitaron sus dominios y se los otorgaron a Yara. La eligieron Diosa de las lagunas, ríos, cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor.

Otros ubican a la Diosa después de la llegada del europeo a esas remotas tierras. Dicen que nació de la violencia, testimonio viviente de la unión entre la fuerza lujuriosa y la sumisión por sobrevivencia. Que era amiga de una Danta, el mamífero terrestre más corpulento de aquellas tierras. Para que puedas imaginar lo que es una Danta, te digo que pesa más de 200 kg, mide de 1,7 a 2,5 metros de largo, su altura oscila entre los 75 cm y 1,10 metro. No, no es un animal fantástico sacado de un bestiario, aunque pudiera ser. Es de carne y hueso.

Las leyendas se pierden y mezclan con los testimonios de los que aseguran que la Diosa concede deseos y protección. Así ha sido desde siempre y aunque sus verdaderos orígenes sean confusos, debo informarte que todos saben que en la montaña de Sorte, allá en Yaracuy, vive una Diosa. Por eso he decidido recrear su origen. Espero que esta interpretación satisfaga tus expectativas y no la moleste a ella ni a los que la veneran:

Dicen que en la montaña de Sorte vivía una niña junto a una Danta que la acompañaba en todo momento a pesar de ser un animal solitario, esquivo, que prefiere salir durante la noche y el crepúsculo. Ambas caminan altivas por el pueblo de Chivacoa.

En aquellas tierras de pieles tostadas por el sol y ojos de miel, la niña de piel clara y que olía a orquídeas llamaba la atención en mayor medida por sus ojos azules como el cielo. Sin embargo, más extraño era ver aquel animal a plena luz del día y entre humanos.

Observar su pelaje corto y áspero con tonos pardo negruzco, su cuello robusto, rostro estrecho y alargado con el labio superior prolongado que recubre su trompa, provocaba una expresión involuntaria y espontánea en todo aquel que se topaba con la pareja: «Que bonita es esta Danta» e inevitablemente iban a su encuentro con hierbas y frutas para el animal y regalos útiles para ella.

Danta

Por sus andares y la fuerza de su espíritu ella era claramente una princesa y la Danta su protectora, así que muchos los saludaban con deferencia y en todos los casos regresaban siempre a su hogar con cestas repletas de obsequios.

La niña, aún sin nombre, se preguntaba el porqué de estos sucesos y al no poder explicarlo le preguntó a su amigo el viento, quien le respondió:

—Ellos son respetuosos con tu historia que viene de una legión de dioses guerreros. Los más aguerridos de toda la región y temidos por sus adversarios. Por eso te hacen obsequios que parecen pequeños, pero al dártelos, ellos realizan un gran sacrificio.

La niña sin nombre escuchó con atención, sin embargo esa respuesta trajo otras preguntas que se amontonaron en su cabeza y preguntó de nuevo:

—¿A qué legión de dioses guerreros te refieres?

—A los dioses que mueven los hilos misteriosos de la humanidad y a los guerreros que doman estas tierras. Los que han derrotado a la serpiente del río y te han dado sus dominios. Es el momento que sepas que tú eres la Diosa de la naturaleza, de la paz, el amor, la armonía. Tu magia viene del agua, el trueno, de las montañas, de todas las representaciones de la naturaleza, yo incluido. —Guardó silencio un rato y luego concluyó: —Si deseas conocer tu nombre puedo decírtelo, pero debes saber que una vez que lo conozcas tendrás que desaparecer del pueblo. Vivirás por siempre en la montaña, aunque estarás presente, al mismo tiempo, en cualquier lugar, en cualquier época y cada vez que alguien te necesite, responderás a todo aquel que te llame por tus diferentes nombres. Pero deberás distinguir entre las intenciones de las peticiones. Solo aquellas causas justas y necesarias para mantener el equilibrio del orden natural de la vida tendrán tu favor. Castigarás a los caprichosos y avaros que te invoquen. También deberás proteger el hogar que te dará cobijo por toda la eternidad, sobre todo de aquellos que desearán aprovecharse de tu poder y el de estas tierras. Deberás cerrarles el paso. Yo seré tu vocero y daré el aviso de tus designios.

Esta revelación dejó sin habla a la niña sin nombre. Sin embargo se aventuró a preguntar:

—¿No volveré a compartir con las personas que he conocido? ¿Qué pasará con mi Danta?

—Al no verte por sus caminos, el pueblo entero subirán a la montaña a buscarte. Tus poderes te permitirán comunicarte con ellos. Algunos te verán como una nativa, otros con una imagen acorde a su tiempo, pero todos darán testimonios de tus acciones y con el transcurrir de los años las historias se nutrirán con nuevas creencias, otras culturas que por momentos no existen por estos lugares. La Danta estará contigo por siempre. —De nuevo guardó silencio y la niña pidió dijera su nombre.

El viento susurró el nombre y sus palabras retumbaron por todos los rincones. El cielo se iluminó, de la tierra brotaron nuevas plantas, hermosas flores, los animales vistieron sus mejores galas y por un segundo una fuerte neblina cubrió la montaña de Sorte de donde volaron muchas mariposas para pintar la atmósfera con sus alas azules. Los habitantes del pueblo de Chivacoa se maravillaron al contemplar ese magnífico y único espectáculo de la naturaleza.

Selva, camino a Sorte

Al día siguiente todos hablaron sobre lo acontecido y al percatarse que la niña no apareció por el pueblo, subieron a la montaña para buscarla. Hubo que atravesar la selva húmeda y poco transitada hasta ahora. Durante el camino, la brisa orientó los pasos del grupo, mientras susurró a los caminantes palabras hasta ahora desconocidas por ellos.

Por su parte, el agua ayudó para que no perdieran de vista a quién buscaban. Mostró en cada gota de los ríos y de rocío una joven atlética, hermosa, de larga cabellera, que cabalgaba sobre una Danta. Los habitantes reconocieron la imagen y entendieron los susurros del viento. Así fue como conocieron todos sus nombres y a medida que repitieron en voz alta cada uno de ellos, ella se presentó rodeada por una Corte de cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una. Los caminantes comprendieron que se trataba de una Diosa y a partir de ese momento la veneraron.

El tiempo transcurrió, la leyenda sobre ella creció. Se difundió por otras tierras, otros territorios, más allá de las montañas y los mares, hasta que se extendió por todo el continente. La mezcla de razas enriqueció los métodos para comunicarse con ella. Tambores y ritos sustituyen aquellos primeros obsequios de hiervas, frutas. Las historias sobre ella mutan, se multiplican con el tiempo y tal y como predijo el viento, se filtran por las diferentes culturas que rozan con su presencia.

Como dije al comienzo de la narración, no es una historia fácil de contar. Los dioses tiene sus misterios que solo algunos conocen y comparten sus fragmentos, para que los otros podamos hacernos una idea. He reunido parte de aquellos recortes. Se sabe que otro de los nombres que se le han dado a Yara es el de María Lionza. Dicen que le dieron el nombre de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar. Sin embargo, con el paso del tiempo, es conocida como María de la Onza, o sea, María Lionza.

Hoy en día es venerada con distintos objetivos, tanto por mandatarios, gente sencilla o estudiosos, unos y otros por igual la respetan. Incluso algunos artistas le han dedicado canciones y su imagen ha sido inmortalizada en escultura por Alejandro Colina. Allí se muestra con su mirada fija en la inmensidad de la ciudad que es la capital del pais en donde vio su origen. Desde allí la resguarda de todo mal, también concede favores a quien se lo pida y no pueda ir a la montaña.

María Lionza. Escultura de Alejandro Colina

Recuerdo una anécdota que ilustra la creencia en esta Diosa y que me permite darle a la narración el final feliz que solicitas. Sucedió por los años 70, cuando un hombre abatido por la penuria económica conducía su automóvil. En su mente buscaba alguna solución a sus problemas y el coche se detuvo en la vía. Desesperado salió del vehículo. Se encontraba justo en el lugar en donde estaba la escultura de María Lionza. Algunas personas que limpiaban la zona observaron que ese personaje alzó la mirada para suplicarle que intercediera por él. Una fuerte briza removió todo lo que estaba a ras del suelo y esas personas, que se habían distraído por un instante para cubrir sus ojos de lo que había levantado el viento, se quedaron asombrados al darse cuenta que el hombre recogía un bulto que no habían visto hasta ese momento. El individuo tomó el paquete y se percató que tenía una nota con su nombre y unas líneas escritas. “Con esto podrás resolver todos tus problemas”. Al abrirlo, notó que estaba repleto de dinero. Una cantidad que triplicaba el monto de lo que él necesitaba. Así, solucionó sus problemas económicos, compartió una suma sustancial con otros y agradecido, contó su historia que se regó como pólvora. Nadie dudó que esa fortuna le fue otorgada y ningún jurista ni juez cuestionó su procedencia. Según dicen el hombre se convirtió en un asiduo visitante a Sorte.

La veracidad de estas historias no la sé con certeza, lo que he contado sobre cómo ella y su Danta pasaron a ser inmortales es producto, como ya he dicho, de la mezcla de relatos escuchados, de lo que se sabe y se comenta.


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Que en este mes gritaremos:

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7 comentarios en “Allá en la montaña de Sorte, vive una Diosa

  1. Hola, Rosa.
    Has sobrepasado con extraordinario deleite todo lo que pedí en el VadeReto.
    Es un cuento, una leyenda, el origen de una divinidad, la metamorfosis de la naturaleza, echa mujer. Es, en definitiva, una preciosísima historia para conocer mejor y apreciar aquellas tierras. Además, nos conciencia en el respeto y el amor por la naturaleza. No somos conscientes de lo en deuda que estamos con nuestro entorno. Nos empeñamos en maltratarlo sin darnos cuenta de que es nuestro propio hogar. ¡Tenemos tanto que aprender y tanto en qué cambiar!
    Me ha encantado este cuento que, más que leer, he creído escucharlo con tus palabras. Como si me lo estuvieras contando junto al fuego, con una tizana caliente entre las manos y saboreando la buena compañía.
    Muchas gracias por otra excelente aportación al VadeReto.
    Un Abrazo y Felices Fiestas.

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    1. Hola JascNet. Muchas gracias por tus palabras. Me encanta que te haya gustado el relato 😍 Te acepto la tizana caliente, las razones te las he dejado en tu blog. Felices fiestas y un fuerte abrazo para tí y los tuyos 🐾

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  2. Hola Rosa, has escrito algo precioso, evocador y que resulta un gran aporte al reto de José. Me encanta saber a través de él un poco de tu tierra y sus leyendas. Me ha gustado muchísimo. ¡Enhorabuena!

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