A propósito de: Une journée bien remplie (1973)

Netflix a veces esconde joyas y Un día bien aprovechado (Une journée bien remplie) es una de esas que se encuentran por casualidad. Al terminar de verla, sentí que para mí también fue Un día bien aprovechado, me divertí mucho.

Pasar el rato🙂😊😀😃😄
Reír😁😁😁
Test de BechdelNo aplica
ver  tabla. Reseña oficial, corta

Una historia normal contada de forma distinta, dirigida por Jean-Louis Trintignant.

Al principio es un poco extraña no lo niego, pero una vez que se entiende el juego es divertida de ver. No es una comedia hilarante ni nada por el estilo, pero si una fresca forma de contar una historia que ya es parte del repertorio.

Los asesinatos, juicios y condenas son los escenarios reinantes de las historias de las ultimas décadas. Una historia sin crimen, un juicio o por lo menos una investigación tipo policial, es una comedia romántica. En las última décadas todo parece pasar por ese tamiz. Un día bien aprovechado nos cuenta la venganza de un padre sobre los nueve miembros del jurado y los tres jueces que condenaron a muerte a su hijo. No da detalles de la condena, ni del hijo. No hay drama. Los abuelos del condenado a muerte y su padre tiene un día para ejecutarlos a todos.

Lo cuenta de una forma muy particular, con la estética y ritmo principal de una película en blanco y negro y con otro rimo por detrás del principal que es realmente el que juega con el espectador. Si eres del tipo que le gusta ir adivinando qué será lo siguiente, como yo, entonces entrarás en el juego de Une journée bien remplie. Entendido de qué va el films te sumerges en la lógica de los Rousseau.

Desde el minuto uno la coreografía que marca el ritmo se muestra precisa y calculada al milímetro, lo que hace que también puedas hacer los cálculos.

Jean Rousseau interpretado por Jacques Dufilho

Sin embrago se van sucediendo las cosas y como si al bailar se acelerada el cuerpo, pero no la música, se pierde el control y tropiezas con tus propios pies. Lo que resulta inquietante y divertido a la vez para terminar justo a tempo con el último compas, por lo pelos.

Hay escenas muy absurdas como la representación de Hamlet, los bombones o el vaso de agua. Otras entretenidas como los militares en la granja y extrañas como una emisora de radio emitiendo la banda sonora de la película dentro del propio film o el momento en que la cámara pierde de vista al protagonista y tiene que volver atrás.

Todo ello con apenas diálogos y mucha actuación física que hacen que los personajes no sean planos. Entre los Rousseau hay amor de familia, muestran una ética y un comportamiento civilizado, por ejemplo hay una escena en donde la madre sugiere usar una pistola porque “es más serio”, a lo que Jean replica que no es un gánster. Las victimas entienden por qué están siendo ajusticiadas y sus rostros lo reflejan (personalmente lo entendí a la tercera muerte).

No es una comedia al uso, ni fondo para ir haciendo otra cosa. Requiere atención, lo divertido es entrar en el juego, en el baile, y dejarse llevar por la puesta en escena que a cada paso te arranca una sonrisa, te sorprende.

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