En todas las especies encontramos diferentes expresiones de comunicación: Las abejas realizan una serie de desplazamientos y movimientos que son descifrados por sus iguales para conocer la dirección y distancia del polen tomando como referencia su propio panal. El ojo humano lo interpreta como danza, danza de la vida pudiera decirse; sin embargo para el gato, el ronroneo, que es una forma de expresión única en los felinos (quienes también usan otros sonidos, por ejemplo los murmullos), no se considera música, ni canto, sino que lo entendemos como un sistema de comunicación.
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